domingo, 15 de diciembre de 2024

Cuenca hidrográfica del río Ebro


Sistema Ibérico - Los Pirineos - Cordillera Costero Catalana - Cuenca triangular - Río Ebro
   
 La Cuenca del Ebro se sitúa en el cuadrante NE de la Península Ibérica y ocupa una superficie total de 85.534 Km2, Es la cuenca hidrográfica más extensa de España, representando el 17 % del territorio peninsular español y una de las principales cuencas mediterráneas europeas. Sus límites naturales son: por el N, los montes Cantábricos y los Pirineos; por el SE, el Sistema Ibérico y por el E, la cadena Costero-Catalana.

    Está drenada por el río Ebro que discurre en sentido NO-SE, desde las montañas Cantábricas hasta el Mediterráneo, donde desemboca formando un magnífico delta. En su camino recoge aguas procedentes de los Pirineos y montes Cantábricos por su margen izquierda a través de importantes afluentes, como el Aragón, Gállego, Cinca-Segre, etc. y por su margen derecha recibe los afluentes procedentes del Sistema Ibérico, normalmente menos caudalosos, como el Oja, Iregua, Jalón o Guadalope.

    En la cuenca hay numerosos lagos, fundamentalmente en las zonas montañosas, son los llamados ibones o estanys de los Pirineos, de pequeño tamaño, pero gran belleza. En otras zonas también podemos encontrar ejemplos como la laguna de Sariñena (Huesca), la de Montcornés (Lleida) o la laguna salada de Chiprana (Zaragoza). Mención especial merece la laguna de Gallocanta (541 Km2 de cuenca) localizada en una cuenca endorreica (sin salida exterior), pero en el ámbito de la Confederación Hidrográfica del Ebro. 

    También en su ámbito se encuentra la cabecera del río Garona que discurre por Francia. La cuenca hidrográfica de este río, de forma triangular, queda delimitada, al norte, por la cordillera Cantábrica y los Pirineos; al oeste y al sur, por el sistema Ibérico. Al este se sitúan las cordilleras Costero Catalanas y el mar Mediterráneo. Su origen geológico se encuentra en el plegamiento de los sedimentos exteriores de la península ibérica, lo que dio lugar a dos cordilleras de tipo alpino (los Pirineos y los sistemas Béticos). En compensación, se produjo el hundimiento de dos amplias zonas, el valle del Ebro y el valle del Guadalquivir, invadidos por el mar.

"El río Ebro y su Cuenca Hidrográfica"

  La cuenca hidrográfica del Ebro tiene una superficie de 85.362 km² (947 km² en Francia y Andorra), es la cuenca hidrográfica más extensa de España representando el 17,3% del territorio nacional peninsular. Cuenta con una red fluvial que ronda los 12.000 km lineales repartida entre 347 ríos principales. El cauce central del Ebro desde su nacimiento hasta su desembocadura recorre 920 km. La población en la cuenca supera ligeramente los 3,15 millones de habitantes.

 En la cuenca existen en explotación 109 embalses principales (de más de 1 hm³) con una capacidad total de 7.580 hm³ a los que pronto se sumarán otros 4 embales que se encuentran en pruebas de llenado y que suman unos 213 hm³. De estos embalses el 40% se han construido con una finalidad principal de regulación y usos consuntivos y el 60 % con una finalidad principal hidroeléctrica. Existen 360 centrales hidroeléctricas con una potencia instalada que ronda los 4.000 MW (aproximadamente el 1/5 del país), una producción anual media de 9.400 GWh (aproximadamente el 1/4 de la producción nacional) y el uso estrictamente hidroeléctrico de 38.0000 hm³/año. Además en la cuenca existen 738 azudes sobre cauces, unas 10.000 balsas y 35.000 pozos.

    La depresión del Ebro fue un mar interior rodeado por tres formaciones montañosas de forma triangular: los Pirineos, el Sistema Ibérico  y la Cordillera Cantábrica.

    Toda la Cuenca del Ebro tiene vestigios marinos con restos fósiles en zonas tan dispares como Ricla (Zaragoza) o Yebra de Basa (Huesca). Igualmente los depósitos salinos de Remolinos (Zaragoza) o formaciones de lagunas endorreicas donde no finaliza ningún río y que se alimentan de agua por sí mismas: Gallocanta, Sariñena y Bajo Aragón.

    El mar interior se fue rellenando con los materiales que arrastraban los ríos de las cadenas montañosas que bordean la cuenca. Finalmente la Cordillera Costero-Catalana reventó y comenzó a desaguar el agua hacia el Mar Mediterráneo.

    Casi la mitad del territorio ocupado por la Cuenca del Ebro pertenece a Aragón y tiene una forma de triángulo isósceles.

    El río Ebro es el más caudaloso de todo el territorio peninsular, pero buena parte de sus aguas proceden de sus afluentes, especialmente de los Pirineos.

    La margen izquierda del Ebro tiene un clima de montaña en los Pirineos (nieve y lluvia), frente al clima mediterráneo y continental en su margen derecha (con lluvias muy irregulares).

    La zona de la Depresión del Ebro tiene una altura media de 200 m y forma un gran delta al final de su recorrido.

    La Cuenca del Ebro tiene un conjunto de conglomerados marinos y continentales, con un importante grosor en los bordes montañosos y menor espesor en la depresión  con areniscas, margas, yesos y calizas. El río Ebro está situado sobre la falla entre la Península Ibérica y el continente europeo que coincide con el lecho de un antiguo mar, que más tarde se convirtió en un lago que separaba Europa y África.

    Hace 37 millones de años, el Ebro era una cuenca marina, conectada con el Océano Atlántico. Sin embargo, el surgimiento de la Cordillera Vasco-Cantábrica y los Pirineos hizo que quedara aislada formando un mar interior.

    Poco a poco comenzó un largo proceso de desecación combinado con el aporte de agua dulce de los ríos que iniciaban su recorrido en las nuevas cadenas montañosas. La cuenca se fue llenando de sedimentos, es un proceso que se conoce con el nombre de colmatación del "vaso".  Tras un largo proceso, este espacio lacustre de grandes dimensiones comenzó a desbordarse hacia el Mar Mediterráneo.

  En los extremos opuestos de la Cuenca del Ebro son visibles los yacimientos salinos de Potasas/Beriain en Navarra y Suriá/Cardona en Barcelona.

    Se formó el llamado "Lago Ebro" que se extendía desde Zaragoza hasta las Bardenas Reales de Navarra, la actual Logroño y la ciudad de Huesca. Era una zona poco profunda y muy volátil porque aparecía y desaparecía en diferentes lugares como consecuencia de la evaporación y de las tormentas.

    Poco a poco el río Ebro fue erosionando su cuenca hidrográfica y sus materiales fueron rellenando los 30.000 Kms2 que forman su delta. El proceso natural de erosión ha sido diez veces superior al natural por la aparición de la agricultura. Las técnicas agrícolas van dejando al suelo más expuesto a la erosión y ha dado como resultado la formación del Delta del Ebro. Sin embargo, la continua construcción de embalses en las últimas décadas ha invertido el balance final de los depósitos de sedimentos en el final del recorrido del río Ebro y es visible una progresiva desaparición del Delta del Ebro.

    El triángulo que forma el Delta del Ebro ocupa un espacio de 320 Kms2. En realidad, el terreno formado por el delta es un conjunto de brazos fluviales que se combinan con un conjunto de islotes de sedimentos.

    La formación de un delta tiene una relación directa con el movimiento de las mareas, cuando son muy fuertes provocan la formación de estuarios, pero cuando son más calmadas tienden a generar deltas.

    El nombre de la palabra delta en un río se debe al historiador Herodoto cuando observó el final del río Nilo, el delta más amplio del mundo, que tenía una forma similar a esa letra griega. Los deltas de los ríos han sido un lugar idóneo para el asentamiento de civilizaciones y pueblos, debido a que forman un suelo muy fértil y muy propicio para el cultivo del arroz.

    El Delta del Ebro es el cuarto más extenso del Mar Mediterráneo con una extensión de unos 350 Kms2, una superficie muy similar al archipiélago de Malta. Además del Delta del río Nilo, en el Mar Mediterráneo destacan los deltas de los ríos Danubio, Ródano y Po.

    El mayor crecimiento del Delta del Ebro se produce en los siglos XIV y XV coincidiendo con la fase de deforestación de la Cuenca del Ebro y la gran construcción de barcos para el posterior  Descubrimiento de América que permitieran el traslado marítimo de grandes cargas en los barcos, sin olvidar que muchos de los barcos son militares y navíos.

    La isla de Buda se formó por la regresión de los otros dos lóbulos entre 1750 y 1850. No se prevé la formación de ninguna otra isla. Los perfiles redondeados son consecuencia de la acción marina.

    Las variaciones en el tamaño del Delta del Ebro y sus brazos con los islotes están en fase de variación debido al cambio climático, a la construcción de presas, azudes y canales para aumentar las zonas regables.

    Un científico del CSIC, Fernando Valladares Ros, afirma que "El río Ebro es la base del delta y de todo lo que hay en él. Si su estado natural se modifica, se transforma todo". Valladares sostiene que el Delta del Ebro se puede salvar siempre que se rediseñe la gestión hidrográfica del Ebro. Es necesario e imprescindible organizar de nuevo los sistemas de canales y los diques de contención del río Ebro y de su propio delta.

    El científico del CSIC calcula que al Delta del Ebro llegaban unos 20 millones de toneladas de sedimentos cada año, mientras que en la actualidad tan sólo llegan unas 90.000 toneladas anualmente. En su opinión sería aconsejable movilizar los materiales que cada año se depositan  en el fondo de los embalses por el proceso de decantación natural al quedar retenidas las aguas en el vaso del embalse durante mucho tiempo.

    El cambio climático dará paso al aumento del nivel del mar y que los temporales tengan  mayor capacidad de penetración como ha sucedido con la borrasca "Gloria".

    Las corrientes marinas traen sedimentos y arenas de un sitio y las depositan en otro. Si cambian su orientación  por efecto del cambio climático es posible que haya zonas desabastecidas y las fuerzas del agua destruyan los ya existentes.

    Valladares también valora el aumento de la frecuencia de los llamados fenómenos extremos, no dando tiempo suficiente a que la zona se recupere antes de que llegue la siguiente oleada de destrucción. Las ganancias no superarían a las pérdidas en el ecosistema.

    La construcción de las grandes presas que regulan el caudal del río Ebro y sus afluentes en los siglos XX y XXI  están frenando de forma apreciable el crecimiento del Delta del Ebro.

    El Ebro es un río de caudal muy irregular, dónde son frecuentes las grandes avenidas frente a períodos de fuerte estiaje. La descarga de sedimentos en su delta son muy irregulares,

    El Delta del Ebro tiene forma de flecha, norte y sur, que delimitan las bahías del Fangar y de Los Alfacs. Dos brazos del río rodean a la isla de Buda por su parte central. Esta formación del Delta del Ebro está condicionando su avance o retroceso en función de las aportaciones fluviales y los procesos marinos costeros.
 

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