Mequinenza

 EMBALSE  DE  MEQUINENZA  -  ZARAGOZA

    El embalse de Mequinenza o mar de Aragón es un embalse del río Ebro que se encuentra en la provincia de Zaragoza (Aragón, España). El embalse recibe el nombre de Mequinenza debido a que la presa que lo origina está ubicada en esta localidad bajocinqueña. Es el embalse más grande de Aragón y recibe la denominación geoturística de Mar de Aragón.

 Dentro del plan de aprovechamiento hidroeléctrico integral del tramo del río Ebro, entre Escatrón y Flix, ENHER (Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorza) estudió y eligió el Sistema formado por los Saltos de Mequinenza y Ribarroja que permitía la máxima producción de energía eléctrica, ofrecer grandes regadíos y abastecimientos de agua a poblaciones y la correcta laminación de las avenidas que ocasionaban graves perjuicios en el tramo bajo del río Ebro.

 Una de las características acusadas de este tramo del río Ebro es la serie de grandes y continuados meandros que forma en el embalse de Mequinenza hasta que finalmente el cauce vuelve a encajonarse para salvar la Cordillera Costero-Catalana.

  El aprovechamiento hidroeléctrico del río Ebro obligó a la ejecución de obras complementarias de importancia como los nuevos pueblos de Mequinenza o Fayón, variantes de carreteras existentes, la creación de nuevos puentes sobre los ríos Ebro, Segre y Matarraña o variantes del Ferrocarril Barcelona-Madrid.

EMBALSE  DE  MEQUINENZA  -  ZARAGOZA

   Construido en 1966 sobre el río Ebro, tiene una superficie de 7.540 hectáreas de lámina de agua, siendo el mayor embalse de Aragón. Su volumen alcanza los 1.530 hm3, dedicándose a la producción de energía eléctrica. Tiene una anchura media de 600 metros y su profundidad llega a superar los 60 metros. La presa, de 79 metros de altura, se apoya en las estribaciones calizas de las sierras de Montenegre y de La Huerta, en el término municipal de Mequinenza.

   El embalse recibe la denominación geoturística de mar de Aragón sirviendo en algún tramo de límite provincial entre Huesca y Zaragoza. Anega parte de los términos municipales de Mequinenza, Fraga, Caspe, Chiprana, Sástago y Escatrón. Son costeras las poblaciones de Chiprana y Caspe, situadas en la comarca de Bajo Aragón-Caspe.

  La constitución de la Empresa Nacional Hidroeléctrica Ribargozana S. A. (ENHER) el 7 de diciembre de 1946 y la consiguiente construcción entre los años 1947 y 1962 de los altos de la cuenca de la Alta Ribagorza (Senet, Vilaller, Bono, Llesp, Pont de Suert, Escales, Bohí, Puente de Montañana, Caldes, Canelles, Santa Ana y la Baliera) dieron lugar a la construcción de los saltos de Mequinenza y Ribarroja, en el tramo del Ebro. Se llegaba por tanto a la realización de estos aprovechamientos después de una amplia experiencia en todos los ámbitos con una infinidad de obras realizadas en el sector de la Ribargozana en materia de presas. Todas ellas obras de grandes dimensiones que habían puesto a prueba las capacidades y recursos de la empresa ENHER.

 La construcción de la presa de Mequinenza, por concesión a la empresa ENHER del aprovechamiento hidroeléctrico integral de un tramo del río Ebro en 1955, dio origen a este gran embalse. Los trabajos preliminares comenzaron en 1958 realizándose tres recintos preparados con ataguías que permitieron los trabajos de excavación y hormigonado quedando el río entre tanto, desviado por el resto del cauce.

EMBALSE  DE  MEQUINENZA  -  ZARAGOZA

  El primer recinto fue en la margen izquierda y prácticamente fuera del río, comprendiendo la zona de central y estribo izquierdo. El segundo fue en la margen derecha, incluyendo el extremo del aliviadero y el estribo derecho, quedando reducido el paso del río al espacio entre ambos. El tercero fue en la parte media (aliviadero) desviándose el río por encima de un portillo construido en el segundo recinto, con unos desagües provisionales para permitir el paso temporalmente al río. Un cuarto recinto fue necesario para la construcción del canal de desagüe de la central.

 Mediante seis potentes Scrapers, se extraían áridos de las graveras situadas en la margen izquierda del Segre en Mequinenza y se transportaban hasta un gigantesco acopio en la margen izquierda. Los áridos se clasificaban en varios tamaños y se contaba con una instalación de machaqueo para obtener los más finos. Las instalaciones de hormigón constaban de dos silos de cemento procedente de la fábrica de ENHER en Cherallo-Xerallo (Comarca catalana de Pallars) con 1000 toneladas de capacidad y dos plantas de hormigonado. Estas descargaban su hormigón sobre vehículos que lo llevaban hasta los blondines. Con estas instalaciones se consiguieron medias diarias de más de 1000 metros cúbicos de hormigón colocado.

  La memoria de trabajo de 1957, cuando ya habían finalizado los trabajos de campo y los estudios técnicos, formulaban previsiones que no se podrían llegar a cumplir pero revelaban el optimismo y la gran confianza que animaba a la empresa promotora:

"Este salto de Mequinenza con sus 445.000 CV y producción media anual de 857 millones de kWh, salvo contingencias no previstas, podrá entrar en servicio en el año 1961, si bien hemos de sentir y sentimos la preocupación de lograr a tiempo los equipos hidráulicos y eléctricos como consecuencia de la situación actual en materia de importaciones y divisas"

   Otros aspectos no definidos que debían ser sin duda tomados en cuenta y que en un principio no fueron seguramente suficientemente evaluados eran las profundas implicaciones que el proyecto tenía en la situación de la comarca, empezando por la propia población de Mequinenza afectada por los niveles de las aguas o la repercusión en los tramos viarios de la zona. Fueron cuestiones que suscitaron grandes tensiones de carácter social a la vez que impulsaron a ENHER a tener que afrontar una serie de obras al margen de las infraestructuras.

LOCALIDAD  DE  MEQUINENZA  CON  SU EMBALSE 

  En 1961 tuvo lugar la máxima avenida conocida en Mequinenza, unos 4.100 m³/s, que fue evacuada por los desagües provisionales y el portillo del segundo recinto aunque implicó la inundación de las obras en la zona de la central. Aquel mismo año se habían activado las excavaciones en el margen izquierdo del río con el objetivo de ubicar aquel mismo año la explanada del parque de transformación y otras instalaciones complementarias.

  La conclusión de las obras estaba prevista para el año 1963 pero la publicación de una nueva Instrucción Oficial de Grandes Presas planteó el problema de mejorar las condiciones de estabilidad al deslizamiento iniciándose un intenso plan de ensayos en la cimentación para garantizar los coeficientes de seguridad adecuados. La solución fue la de un rastrillo o talón de agua abajo conjuntamente con una galería profunda de drenaje que reducía sub-presiones bajo la presa.

  Las obras de refuerzo continuaron en 1965 y 1966, alcanzándose ese año por primera vez la cota de máximo embalse. Sin embargo, cuando ya estaban concluidas las obras de refuerzo se planteó el problema de mejorar la impermeabilidad de la roca en estribos y laderas tras la aparición de importantes filtraciones en las mismas. Para ello se realizaron dos pantallas de hormigón de 4 metros de anchura que prolongaban longitudinalmente el macizo de hormigón de la presa.

 Aunque la presa de Mequinenza comenzó a embalsar en julio de 1964, puede decirse que solamente lo hizo realmente desde 1969 al mantener elevadas cotas de agua.

 La construcción del embalse de Mequinenza, juntamente con el de Ribarroja, comportó la destrucción de la antigua población de Mequinenza. Si bien es cierto que el aumento del nivel de las aguas no inundaba la totalidad del pueblo, sí que lo hacía en gran parte de su población y las tierras agrícolas más fértiles. Las autoridades franquistas de la época determinaron derribar el pueblo entero, incluyendo la iglesia. 

  Muchos de los mequinenzanos perdieron sus trabajos, especialmente en la minería del carbón, ya que muchas de las explotaciones quedaron inundadas por el agua. Muchos otros habitantes se negaron a desprenderse de sus raíces y de sus recuerdos, y reconstruyeron una nueva Mequinenza no muy lejos de la antigua, esta vez junto al río Segre que en 2020 cumple sus primeros 50 años. Las calles del pueblo viejo que quedaron por encima del nivel del agua, son hoy en día visitables ya que se ha recuperado su trazado original, mientras que la milenaria historia de la población se conserva en los Museos de Mequinenza ubicados en las antiguas escuelas del pueblo viejo de Mequinenza.

  Su perfil básico es triangular, con un vértice de 0,50 m por encima de la cota de máximo embalse y taludes de 0,05 y 0,75. Está dividida en bloques de 14 metros de anchura, salvo en zonas especiales, por juntas trasversales, cuya estanqueidad se consigue a base de barras de hormigón armado seguidas de tapones asfálticos.

  Está recorrida por una amplia red de galerías visitables que atraviesan también el zampeado del aliviadero y de los desagües de aligeramiento y las pantallas sólidas de las laderas.

  La central se ubica a pie de presa. Es de tipo cerrado, con acceso a cota 66, por debajo del nivel del embalse de Ribarroja. El edificio, de unas dimensiones aproximadas de 100 metros por 25, tiene dos plantas principales. La inferior o de turbinas y la superior o de excitatrices, existiendo en la zona de dependencias otra planta donde está situada la sala de mandos. La central está anclada con cables verticales a una galería a cota 28 (17 metros por debajo de su cimentación) para mejorar su estabilidad al deslizamiento.

 La presa está cimentada en una formación Oligocena con tramos lignitíferos compuesta de estratos sensiblemente horizontales con intercalaciones margosas. Su estabilidad y resistencia se consideraron suficientes para la presa de embalse a construir. La mayor parte del vaso está constituida por terrenos Miocenos con estratificaciones de margas blancas y calizas que ceden paso a estratos de areniscas y alguna veta de yeso ofreciendo una correcta impermeabilidad.

PRESA  QUE  REGULA  EL  RÍO  EBRO  -  MEQUINENZA

  El embalse de Mequinenza ya no es tan grande como cuando hace 57 años, en 1966, comenzó a embalsar las aguas del Ebro: una batimetría ha reducido en 161 hectómetros cúbicos (Hm3) su capacidad, que ha pasado de los 1.534 que se le venían atribuyendo desde entonces a los 1.373 a los que ha quedado reducida.

  ¿Y cuánto son 161 Hm3? Ese volumen supera con holgura la suma de los tres embalses del Pacto del Agua que han entrado en servicio o están listos para hacerlo, La Loteta (104,1), Lechago (18,5) y El Val (24,2) y duplica con creces el volumen teórico que deberían sumar Montearagón (52,3) y el recrecido Santolea (22) si un día se resuelven los focos de inestabilidad geológica que mantienen en el aire sus respectivas viabilidades. 

   Y resulta igualmente mayor que el de San Salvador (137,2), sustituto del descartado Santaliestra en la primera ‘relectura’ del mitificado acuerdo hidraúlico, que va adquiriendo rasgos cada vez más ‘vintage’ en la medida en la que desde algunos flancos de la política aragonesa se sigue presentando como un objetivo irrenunciable pese a sus evidentes desajustes.

  Esa acumulación de barro en el fondo de los pantanos lleva tiempo generando debates técnicos sobre el riesgo de obsolescencia que se proyecta sobre los embalses, especialmente en cuencas de carácter torrencial como la del Ebro, donde el aterramiento ha llegado a reducir en casi diez hectómetros por década la capacidad de Yesa, a ocupar más de la tercera parte de Barasona antes de su desembalse de fondo en 1993 o a convertir Cellers en algo parecido a una marisma.

  Y ahora los resultados de la batimetría de Mequinensa, la situación que se da en la confluencia del Cinca y el Segre frente al casco urbano de esa localidad y la acumulación de lodo en la cola del pantano de Ribarroja, situado aguas abajo del primero en el cauce del Ebro y en el que desemboca la ‘gran Y’ de la margen izquierda que forman esos dos ríos, devuelven el tema a la actualidad.

  “Desde el 1 de octubre de 2023, inicio del año hidrológico 2023-2024, se han actualizado los datos volumétricos del embalse de Mequinenza de acuerdo con la batimetría realizada en 2022”, la cual arrojó una “nueva curva cota-volumen” con la que la capacidad total del embalse de Mequinenza pasa a ser de 1.373 hm3 (frente a los 1.534 hm3 de capacidad original estimada), informó hace unos días la CHE.

   Ese resultado tiene también consecuencias en la estimación de la reserva hidráulica máxima de la cuenca, la cual “pasa de 7.961 hm3  a 7.800 hm3”. E, igualmente, en la clasificación de Mequinensa en el ránking estatal, donde cae del quinto al séptimo puesto desplazado por los de Cijara, con 1.505 Hm3 en el Guadiana en Badajoz, y de Valdecañas, con 1.446 en el Tajo en Cáceres, aunque sigue como el mayor del Ebro. 

  Y los tendría de mayor calado si las batimetrías se extendieran al resto de los embalse de la cuenca, donde las interrupciones del flujo natural que suponen las presas unidas al carácter torrencial de la práctica totalidad de los ríos en los que se encuentran generan unos volúmenes de aterramiento o retención de lodos de elevada magnitud.

"Fango del Cinca y el Segre para el delta del Ebro"

 El aterramiento es también importante en la desembocadura del sistema Cinca-Segre en Ribarroja, donde en los últimos años y en parte como consecuencia de la circulación de los lodos que hace treinta años salieron por los desagües de fondo de Barasona y de Santa Anna, en el Ésera y el Noguera Ribagorzana, se ha registrado una elevación del lecho de siete metros sobre los diez que ya tenía.

 Esa colmatación de fangos dificulta la circulación del agua, lo cual, “aumenta el riesgo de inundación en Mequinenza, empeora de las condiciones de vida de la comunidad rural, inutiliza las zonas de uso urbano” y provoca una mayor presencia de troncos y de macrófitos frente al casco urbano de la localidad zaragozana.

  El cambio responde a las conclusiones que ha aportado esa batimetría, una medición topográfica subacuática del vaso del pantano desarrollada por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y que ha permitido cubicar la magnitud real de la acumulación de barro arrastrado por la corriente a lo largo de ese medio siglo largo de existencia del embalse.

RIBARROJA  DEL  EBRO  -  TARRAGONA

   Ribarroja del Ebro​ o de Ebro​ (en catalán y oficialmente Riba-roja d'Ebre) es un municipio y localidad española de la provincia de Tarragona, en la comunidad autónoma de Cataluña. El término municipal, ubicado en la comarca de Ribera de Ebro, tiene una población de 1128 habitantes (INE 2024).

 Hasta la reforma de la nomenclatura municipal de 1916 el municipio se llamaba simplemente Ribarroija. En dicha fecha su nombre fue modificado por el de Ribarroija de Ebro.​

 El nombre del lugar puede encontrarse mencionado con las variantes Ribarroja de EbroRivarrojaRibarroijaRibarroja y Riba-roja d'Ebre, el nombre oficial.

   Ribarroja de Ebro está situado en la parte occidental de la comarca de Ribera de Ebro, en el límite con la comunidad autónoma de Aragón. El municipio tiene una estación con el mismo nombre servida por trenes de Media Distancia o regionales que lo conectan con Tarragona, Barcelona y Zaragoza. Está en la línea Zaragoza-Caspe-Barcelona.

   En su término se halla el inicio del pantano de Ribarroja, que se extiende también por tierras aragonesas. Entre el patrimonio histórico destaca la iglesia románica de Santa Magdalena que fue desmontada pieza a pieza y trasladada a otro emplazamiento para evitar que quedase bajo las aguas del pantano.

IGLESIA DE  SANTA  MAGDALENA  -  RIBARROJA

  El embalse de Ribarroja o Riba-roja se encuentra en el río Ebro, entre las regiones de Aragón y Cataluña. La presa está situada en el municipio de Ribarroja de Ebro, en la comarca de Ribera de Ebro, en Cataluña, y el pantano, que tiene 38 km de longitud, se extiende por los términos de la Puebla de Masaluca, en la Tierra Alta; Fayón, en el Bajo Aragón-Caspe (donde se une el río Matarraña), y Mequinenza, en el Bajo Cinca (donde se unen el río Segre con las aguas del río Cinca), estos dos últimos en Aragón. Por encima de este pantano, en el ríoEbro, se encuentra el embalse de Mequinenza (conocido también como Mar de Aragón) en  Aragón.

  La población de Ribarroja es la primera que se encuentra el río Ebro al entrar en Cataluña. El pantano abastece de agua potable a las poblaciones de Batea, Villalba de los Arcos y la Puebla de Masaluca.​

 El río Ebro pasa encajonado entre plataformas tabulares calcáreas que han facilitado la construcción de la presa, aguas arriba de Ribarroja de Ebro. Con una extensión de casi 40 km, llega casi a la confluencia con el río Segre, ocupa 2152 ha y tiene un volumen de 210 Hm3. Con un caudal de 900 m³/s, la central hidroeléctrica tiene una potencia instalada de 262,8 MW.

 En 2012 se presentó un proyecto para construir una central hidroeléctrica reversible en Ribarroja que tendría una potencia de 3000 MW, con coste de 2100 millones de euros. Para ello, había que construir otro embalse en el pueblo de La Fatarella, al que se bombearía agua desde el embalse de Ribarroja.​ En 2015, la falta de presupuesto hizo que el proyecto se abandonara de momento.

RIBARROJA  DEL  EBRO  -  TARRAGONA

  El pantano empezó a ser construido por la empresa ENHER en 1958 y las obras finalizaron oficialmente el 31 de diciembre de 1964. Tal como estaba diseñado, cuando se llenara el vaso del embalse quedarían inundadas las localidades de Mequinenza y Fayón, desapareciendo también la estación de ferrocarril utilizada hasta entonces para cargar el lignito, así como los cargaderos y parte de los ferrocarriles mineros y minas de la cuenca carbonífera de Mequinenza que habían tenido un gran auge con la eclosión de la industria catalana, la demanda europea durante la Primera Guerra Mundial y la posguerra civil española.​

  En 1892 se inauguró la línea de ferrocarril de Madrid a Barcelona que pasaba por Fayón, y que tuvo que ser desviada de su curso cuando se construyó el embalse.

  Durante la Guerra Civil Española (1936 - 1939), en el lugar que ocuparía el embalse de Ribarroja se desarrolló una parte importante de la batalla del Ebro.

   La ermita románica de Berrús, dedicada a santa Magdalena, fue trasladada piedra a piedra desde el desaparecido pueblo de Berrús durante la construcción del pantano. También se encuentra frente al pantano la ermita de Santa Madrona, del 1900.

    La central hidroeléctrica de Ribarroja se inauguró tres años después que la de Mequinenza y al mismo tiempo que la de Susqueda.

MUSEO  DE  LA  MINA  -  MEQUINENZA  (ZARAGOZA)

 Los Museos de Mequinenza son tres espacios museísticos que se encuentran en Mequinenza (Zaragoza). Están conformados por el Museo de la Mina (uno de los pocos museos mineros situado en el interior de una galería auténtica restaurada de más de 1000 metros de recorrido interior en el que se puede ver el carbón real), el Museo de la Historia de Mequinenza y el Museo del Pasado Prehistórico con el objetivo de difundir el patrimonio minero e histórico de la cuenca carbonífera de Mequinenza, y en especial del Pueblo Viejo de Mequinenza, desaparecido y derribado. Su ubicación se encuentra en el Grupo Escolar María Quintana construido en 1927, que anteriormente había albergado las escuelas de la antigua población.

PUEBLO  VIEJO  DE  MEQUINENZA  -  DESAPARECIDO

   El edificio que alberga el Museo de la Historia de Mequinenza tiene planta en forma de E con un cuerpo central alargado que se prolonga en la fachada delantera por dos avances laterales y otro central más sobresaliente. Originalmente tenía dos entradas en los flancos, separado la zona escolar de los niños en la planta baja y la de las niñas en la primera planta. En la parte posterior, se construyó otro pequeño edificio que acogió la cantina escolar y el parvulario. El edificio es de sillería, con cubierta a cuatro aguas de teja árabe y alero de madera resaltado al estilo de los palacios renacentistas aragoneses. Sus ventanales son ortogonales a excepción de varios en el piso superior que están rematados con un arco relajado. Por su aspecto exterior, entra en contacto con las corrientes regionalistas de la arquitectura del primer tercio del siglo XX.

  La construcción de la presa de Ribarroja supuso la desaparición de la mayor parte del casco urbano de la antigua Mequinenza y en consecuencia el trágico final de una villa milenaria. Si bien las aguas del embalse no llegaron a cubrir al completo la población, si que abnegaron la mayor parte de huertas de ribera, más fértiles y productivas que el resto, y una importante parte de la población. Después de muchas protestas dentro del franquismo, los vecinos de Mequinenza consiguieron una indemnización y se derribó el pueblo por completo a excepción del edificio del Grupo Escolar María Quintana.

COLEGIO  MARÍA  QUINTANA  DE  MEQUINENZA

  Este texto está dedicado al antiguo grupo escolar María Quintana de Mequinenza (Zaragoza), que fue inaugurado el 3 de abril de 1927. Fue construido para acoger dos escuelas graduadas para niños y niñas, bajo la dirección del arquitecto zaragozano Regino Borobio Ojeda (1895-1976), quien llegó a considerarlo como uno de los mejores y más hermosos de la provincia de Zaragoza. Fue levantado gracias al entusiasmo y perseverancia de los mequinenzanos y al inestimable apoyo prestado por la maestra María Quintana Ferragut; de ahí que llevase su nombre como reconocimiento a su acertada gestión a favor de la enseñanza. En la actualidad, es una de las pocas edificaciones del pueblo viejo que se conserva, y que destina su planta baja a sede del Museo de la Historia de Mequinenza y su principal a albergue. Con este trabajo esperamos contribuir a la recuperación de la historia de este grupo escolar, así como a la de la antigua villa de Mequinenza.

  La desaparición del trazado urbano supuso un cambio de vida radical para sus vecinos que además de abandonar sus casas y presenciar su derribo, veían también como se hundía una economía basada en la industria, la minería del carbón y la navegación fluvial de los ríos. En la actualidad, el pueblo viejo de Mequinenza se ha reconvertido en el Parque de la Memoria "Jesús Moncada", en el cual se han recuperado las calles del antiguo núcleo urbano abandonado por la construcción del embalse de Ribarroja y se han incorporado diferentes paneles informativos que invitan a conocer la población y la literatura del escritor mequinenzano.

RÍO  EBRO  Y  CASTILLO  DE  MEQUINENZA

  El castillo de Mequinenza es un palacio-castillo intacto en lo alto de una colina dominando la confluencia de los ríos Ebro, Segre y Cinca. Fue construido por los Moncada, señores de la baronía de Mequinenza. Data de los siglos XIV y XV, aunque en 1959 lo reformó considerablemente el arquitecto Adolfo Florensa. Señala el punto fronterizo entre Aragón y Cataluña, y entre las provincias de Zaragoza y Lérida. Es uno de los mejores castillos que el arte gótico legó a la Corona de Aragón. Pese a que actualmente es una propiedad privada que pertenece a la Fundación ENDESA, el régimen de visitas al Castillo permite hacerlo los martes no laborables por la mañana. Para ello, hay que ponerse en contacto con la Oficina de Turismo del Ayuntamiento de Mequinenza.

  En Mequinenza, la cola del embalse de Ribarroja permite disponer de un campo de regatas que está considerado uno de los mejores de toda Europa por su excelente accesibilidad, su lámina de agua estable y sus instalaciones deportivas. Los equipos de Oxford y Cambrigde preparan aquí su mítica regata así como diversas selecciones mundiales realizan diferentes stages de preparación para competiciones internacionales. El Recinto Náutico del Club Capri es el paraíso para la práctica de deportes náuticos en Aragón así como sede de diferentes competiciones autonómicas y nacionales.

RÍO EBRO - EMBALSE DE MEQUINENZA  (ZARAGOZA)

Mequinenza sigue siendo el primer destino famoso de España para la pesca de depredadores, ya que su embalse alberga un gran número de Luciopercas, Siluros y Black Bass.

Un auténtico mar interior con una anchura media de 500 m, el lago de Mequinenza, situado sobre el Ebro, se extiende a lo largo de 120 km con más de 7700 ha de agua. La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) trabajó durante más de 9 años para crear en 1966 la presa de Mequinenza (nombre del pequeño pueblo sumergido) sobre el río Ebro (Río Ebro). Esta presa está destinada a suministrar energía eléctrica a las localidades aguas abajo.

Un lugar de pesca superior en Europa, Mequinenza en España ofrece grandes oportunidades para los pescadores con señuelos. Muchas especies de peces depredadores están representadas allí en alta densidad. Lucioperca, perca, Siluro y black bass conviven en estas riquísimas aguas del río Ebro.

La pesca de luciopercas y percas es muy prolífica allí con muchos sujetos y un tamaño medio más que respetable. Cada año se capturan luciopercas del metro. Los percas de entre 40 y 50 cm son habituales.

El black bass es el otro depredador rey de estas aguas. De hecho, son muy numerosos pero con un tamaño bastante medio entre 30 y 40 cm. Sin embargo, los black Bass de más de 45 años son seducidos regularmente por nuestros señuelos.

El siluro es el amo de las aguas con muchos sujetos y tamaños récord.

La pesca en Mequinenza no tiene límites tanto en capturas récord como en número de peces. Los depredadores que comparten esta extraordinaria agua son el Siluro, el black bass, la perca, la lucioperca y carpas. Con más de 30 años de presencia, estas especies han proliferado en el lago y han atraído a pescadores de todo el mundo en busca de capturas récord y experiencias inolvidables.

ZONA  DE  PESCA  -  EMBALSE  DE  MEQUINENZA

Siluro.-

Nombres alternativos: Bagre
Nombre científico: Silurus glanis

El siluro es uno de los peces más grandes y fuertes que se encuentran en el lago de Mequinenza, con una longitud media de más de un metro y un peso de más de 50 kilos. Es un depredador voraz que se alimenta de otros peces, pero también puede ser atraído por cebos como la carne y el queso. Además, también se puede pescar con técnicas de pesca más deportivas como el spinning, cada vez más presente en el embalse.

El siluro es el pez de agua dulce más grande que se puede encontrar en el continente europeo y se encuentra en muchas aguas del continente donde crece con bastante facilidad. Por su enorme tamaño este gigante de agua dulce asusta a quien no lo conoce. Calificado como una plaga o incluso como un pez invasor, el bagre no es el pez que nos hacen creer.

Un gran pez que hace las delicias de los pescadores, el Siluro es uno de los peces de pesca de agua dulce más populares en la actualidad. Este pez del orden del Siluro vive en la mayoría de los ríos, lagos y cuerpos de agua. Para capturar con éxito este pez trofeo, es mejor estar bien preparado aprendiendo sobre su comportamiento y la técnica de pesca más efectiva.

PEZ  SILURO  -  SIRULUS  GLANIS  -  MEQUINENZA

También llamado Silurus glanis o Bagre, el Siluro es un pez de agua dulce de la familia Siluridae. Su cuerpo ondulante en forma de serpiente es algo flojo, más bien esbelto y alargado. Tiene una cabeza grande y plana con ojos diminutos y una boca enorme. El Siluro tiene seis barbillas, 4 de las cuales están ubicadas debajo de la barbilla y 2 al nivel de la boca en la mandíbula superior. Tiene una pequeña aleta caudal, una diminuta dorsal delante de la espalda, aletas pectorales desarrolladas y una larga aleta anal que se extiende desde el vientre hasta la cola. Tenga en cuenta que la aleta dorsal y las aletas pectorales tienen un rayo espinoso. El bagre no tiene escamas y tiene una piel suave, viscosa y muy resbaladiza. En cuanto a su vestimenta, puede ser marrón, verde oscuro, negro, gris acompañado de jaspeado más oscuro. Su cara ventral muestra un color más claro que varía de amarillo a blanco.

El siluro es un pez originario de los países de Europa del Este, las orillas del Danubio y los ríos que bordean los mares Caspio y Báltico. Sin embargo, encontramos su presencia en nuestras aguas ya en el siglo XIX antes de su desaparición, luego su reaparición más reciente. ¡Se han descubierto grupos siluriformes en la cuenca del Ródano, que datan de antes de la aparición del hombre!

En promedio, la vida útil del Siluro es de 20 años. Sin embargo, algunos pueden llegar a los 80 años dependiendo del entorno en el que vivan. Entre los 20 y los 30 años, el Siluro puede alcanzar fácilmente un peso prodigioso de más de 100 kg cuando su entorno le permite disponer de alimento suficiente. En cuanto a la talla media del bagre, es de 1,5 m. Pero no es raro ver ejemplares en España que superan los 2 m. Para información, el Siluro más grande capturado, un monstruo de 2,73 m de largo y 130 kg de peso, fue capturado en el Petit-Rhône.

El Siluro generalmente se desarrolla en ríos de corriente lenta y le gusta especialmente vivir en las zonas más profundas de un cuerpo de agua (de 5 a 10 metros de profundidad). Aprecia las aguas tranquilas y profundas, y le gusta asentarse en fondos arenosos y fangosos. Lucifuge, este pez prefiere los lugares menos iluminados y evoluciona al anochecer y durante la noche. Durante la noche es capaz de moverse a media profundidad e incluso salir a la superficie a buscar comida. El bagre sobrevive en lagos naturales y artificiales, y ocasionalmente entra en aguas salobres (Mar Báltico y Mar Negro).

El Siluro es un pez omnívoro y carnívoro que se alimenta de todo tipo de presas. Dotado de un apetito feroz, este glotón come peces vivos o muertos de todas las especies, roedores, aves acuáticas, batracios, cangrejos de río, mejillones, lombrices de tierra, larvas de insectos, moluscos… Al igual que el bagre, este gran pez glotón devora casi cualquier cosa en su alcance Dependiendo de su tamaño, los ejemplares grandes son capaces de tragarse a pequeños mamíferos como las nutrias u otros roedores.

Los siluros desovan al final de la primavera cuando el agua alcanza una temperatura superior a los 20°C. Es durante este período que podemos verlos en la superficie en grandes remolinos. La hembra pone de 20.000 a 30.000 huevos por kg de su peso que serán protegidos por el macho. La incubación dura unos 3 o 4 días y desde finales de otoño, las crías ya pueden medir 15 cm.

El Siluro es un pez muy extendido por todo el mundo ya que es un gran depredador. En España destaca su pesca en Mequinenza, donde se han pescado algunos de los ejemplares más grandes de España.

Esta especie a experimentado una extensión reciente en las cuencas del Sena, el Loira y el Garona, en España, en Italia y más recientemente en el sur de Inglaterra. En Francia, se encuentra principalmente en grandes ríos como el Saona, el Ródano, el Sena, el Yonne, el Loira, pero es en el Tarn donde recientemente se han capturado grandes ejemplares.

El Siluro se puede atrapar con gusanos, lombrices de tierra, peces vivos o muertos. Los señuelos blandos y los crankbaits son señuelos efectivos para la pesca del bagre. Por el material, debe ser sólido y resistente. Por lo tanto, es preferible optar por una varilla de carbono o fibra de vidrio.

La pesca del siluro se puede practicar de diferentes formas, ya sea una pesca similar a la de depredadores con señuelos, duros o blandos, cebos naturales, o incluso la denominada pesca de desembarco con cebos como el boilies o el frolic. ¡Por lo tanto, se rastrea desde el borde, desde un bote e incluso en flotador o incluso en kayak! La ventaja del siluro es que se puede pescar con multitud de técnicas, durante todo el año, incluso en otoño e invierno, aunque esté menos activo en estos periodos fríos del año.

Para la pesca con cebo natural existen un gran número de cebos: cebo vivo, gusano, calamar, boya, boilies, pellets, etc.

Técnicas de pesca del siluro desde la orilla.-

Pesca de desembarco den puesto fijo o parcialmente itinerante.-

Es muy simple de implementar.

Todo lo que tienes que hacer es lanzar tu aparejo con la caña en la zona de pesca deseada y dejar que tu plomada se asiente en el fondo y así mantener tu cebo en el lugar, despegado o colocado en el fondo.

Los aparejos se pueden confeccionar de muy diversas formas adaptándose a las características del puesto de pesca (intensidad de corriente, naturaleza del sustrato, tamaño, distancia de lanzamiento, etc.), pero también a los cebos utilizados que pueden ser muy diversos ( peces vivos o muertos, lombrices, callos, mejillones, boilies, pellets, etc.).

La posibilidad de pasar de una posición a otra es bastante posible con esta técnica, siempre que no te vayas con toda una batería de varillas.

En general solo uso uno, dos máximo.

Esto permite realizar diferentes propuestas de aparejos y cebos para siluros en un mismo sector.

Pero tenga cuidado, coloque siempre las varillas bastante cerca una de la otra en la orilla, para poder manejarlas en caso de salidas simultáneas.

Pesca con flotador sumergido.-

Es una técnica de pesca en saliente, que permite presentar el cebo (vivo, muerto, lombrices, etc.) desde el fondo mediante un flotador montado en el líder unos centímetros por delante del cebo.

La elección de la posición de pesca para esta técnica es muy importante.

Para que quede bien presentado, es necesario que exista una corriente que permita presionar sobre el líder y por tanto sobre el flotador sumergido, con el fin de apretar el conjunto en el eje de la línea principal, evitando que el conjunto se enrede.

Aunque es posible lanzarlo desde la orilla, dependiendo de las características del aparejo utilizado (peso del conjunto, distancia de lanzamiento, naturaleza del cebo), se recomienda encarecidamente utilizar una embarcación para depositarlo.

De hecho, dado que la línea estará sujeta a la corriente, debe estar fuertemente lastrada.

El uso de una piedra de varios kilos, unida por un hilo rompible delante del líder, hace muy bien el trabajo.

La extracción del conjunto es entonces muy precisa incluso a gran distancia y permite ofrecer sus cebos a los siluros en estaciones de pesca que no pueden ser explotadas con otras técnicas.

Pesca con boya.-

Se realiza en posición fija y requiere la preparación previa de la zona de pesca.

De hecho, la boya es un cuerpo flotante anclado en el fondo, que debe instalarse cerca de la zona de pesca elegida.

Depositado mediante una barca, servirá de soporte para colgar de él un hilo rompible que luego conectará nuestro sedal.

Una vez preparado el aparejo con cebo vivo, a ser posible de gran tamaño (más de 1 kg), se transportará con la embarcación hasta la boya y se conectará a ella por el rompeolas.

Terminada esta operación y colocada la caña de pescar sobre su soporte en posición vertical, sólo resta tensar el sedal con el carrete, hasta el punto de rotura de la quebradiza hebra.

Así la línea tensada se mantendrá fuera del agua hasta la boya y no estará sujeta a la presión de la corriente y no recogerá los diversos detritos transportados por el agua (hierba, algas, ramas, etc.) y esto , incluso a gran distancia.

Al atacar al bagre en vivo, la hebra que se rompe hará su parte y cederá, liberando la línea con el bagre en su extremo.

Aunque pasa a hacer bagres pequeños (-1,50 m), esta técnica sigue siendo muy interesante para calibrar los hermosos sujetos ofreciéndoles grandes bocados, a menudo peces de 2 m y más.

Recuerdo un memorable viaje de pesca con boyas que me permitió capturar varios siluros, el más hermoso de los cuales medía 2,06 m, 2,28 m, 2,32 m y uno de 2,42 m, que resulta ser mi récord en esta técnica.

Pesca al casting.-

La técnica de pesca más versátil e itinerante de todas.

Por lo tanto, permite cubrir vastas rutas y utilizar muchos aparejos adaptados a los sectores de pesca encontrados durante su progresión de un puesto a otro.

Los señuelos que más utilizo en este caso son cucharas giratorias y ondulantes, señuelos blandos tipo shad o grub montados en cabezas plomadas y/o anzuelos Texas, crankbait, jerkbait, swimbait y crankbaits tipo lipless.

Incluso me pasa, cuando surge la oportunidad, de utilizar señuelos de superficie, te puedo garantizar que cuando un bagre ataca sobre él, las sensaciones que se sienten son indescriptibles, hay que vivirlo.

Por supuesto, no se debe dejar de lado la pesca con cebo natural como el manié (pez o lombriz), o incluso con el pull tab.

Por lo tanto, tendremos el placer de compartir estas técnicas de pesca juntos durante nuestras futuras salidas de bagre en tierra.

Pesca del siluro desde embarcación.-

Como buena práctica, se recomienda encarecidamente el uso de una sonda.

De hecho, la visualización de su señuelo o cebo en la pantalla durante las técnicas de pesca vertical, permite ajustarlo a la profundidad adecuada siguiendo los relieves del fondo.

Esto también permite cuando se detecta un bagre en la pantalla de la ecosonda a un nivel diferente de nuestro montaje, ajustarlo muy rápidamente al mismo nivel, para ofrecerlo justo en frente de la nariz.

Por lo general, o el pez declina nuestra propuesta o se produce un ataque en los primeros segundos cuando nuestro conjunto alcanza su nivel.

Las técnicas de pesca que más utilizo cuando estoy siluro en un barco y que os tendré que hacer practicar son estas:

Pesca vertical con señuelos blandos.-

Consiste en la prospección lenta pero con gran precisión del relieve del fondo y/o de todas las capas de agua donde se encuentran los bagres.

Se practica moviendo suavemente la embarcación para hacer nadar a su señuelo por la simple fuerza de la corriente que entonces se ejerce sobre ella, en este caso no es obligatoria su animación aunque el conocido como «diente de sierra» amplifica claramente las olas producidas por el señuelo, haciendo es más detectable por nuestros amigos bagres.

Principalmente lo uso en zonas que conozco, donde se comprueba la presencia de siluros.

El gramaje es muy importante para esta técnica, debe adaptarse a la profundidad, a la corriente y por supuesto a su velocidad de prospección.

Aunque es posible el uso de grandes señuelos blandos, yo uso más frecuentemente señuelos de entre 12 y 20cm del tipo shad, de pedúnculo caudal delgado o segmentado y cola ancha, produciendo grandes vibraciones incluso a bajas velocidades de tiro con cabezas plomadas de 30 a 80g.

Los señuelos blandos tipo grub y twist también funcionan muy bien para esta técnica.

Pesca con cuchillas vibratorias y de señuelos duros

Funcionan igual de bien en posición fija (barco fondeado), como a la deriva cuando se pesca en línea o en vertical (preferencia por la vertical).

Es un tipo de pesca que despierta muy rápidamente el interés de los peces activos.

Las ondas sonoras que emiten estos señuelos son muy eficaces sobre los siluros.

Cuando pesco en áreas donde la presencia de bagres es visible en la ecosonda, pero nadie parece interesado en mis aparejos de cebo (gusanos, peces, etc.), rehago una cuchilla sin labios o vibrante.

A menudo, los peces o peces más activos vienen a tomar mi señuelo.

Se me ocurre acentuar aún más su eficacia sobre determinado modelo (cuchilla vibratoria), que añado estrofas sobre los triples.

Pesca con Fireball.-

Más restrictiva que la pesca con señuelos, requiere el uso de cebos vivos y, si es posible, de buen tamaño (ver el video en www.pêche-TV pesca del bagre en flotador en Tarn-et-Garonne).

Sin embargo, es muy cautivador y muy eficaz.

Se practica en deriva vertical.

El objetivo es pescar su bola de fuego siguiendo el relieve del fondo.

Para que el cebo vivo utilizado pueda permanecer vivo el mayor tiempo posible y muy vigoroso, es necesario evitar sacudir demasiado el conjunto y acompañarlo ralentizando la trenza durante su descenso.

Tan pronto como se hace contacto en la parte inferior, basta con recuperar unos centímetros de la línea para despegar el conjunto y comenzar su deriva.

Es una pesca de exploración muy buena que puede permitir la captura de peces muy grandes, pero cuidado con la picada, dale tiempo suficiente para agarrar el aparejo antes de enganchar (me gusta tomar contactos ligeros, pero siento el desplazamiento pesado y continuo de la línea de firma de peces grandes).

El uso de peces muertos es posible, pero a diferencia de los peces vivos, tendrá que revivirlo animándolo.

El gramaje de la bola de fuego está relacionado principalmente con el tamaño y la vivacidad del vivo utilizado.

Necesitas un disparo que sea lo suficientemente fuerte como para contenerlo, pero tampoco demasiado pesado para que no se desgaste demasiado rápido y permanezca inactivo detrás de la bola de fuego. La mayoría de las veces uso una gama de bolas de fuego entre 60 y 200 g para cebos de 200 a 800 g.

Un pequeño consejo, mantente siempre concentrado cuando pescas en vertical, ya que aunque esta pesca se practica lentamente, las picadas suelen ser muy rápidas y violentas.

La pesca en Mequinenza es también uno de los deportes más practicado puesto que las condiciones y el entorno son óptimos para este deporte. La popularidad de las aguas de Mequinenza a nivel mundial ha sido en gran parte gracias al siluro, el pez más grande de Europa que puede alcanzar los casi 3 metros de longitud y más de 100 kilos de peso. Gran muestra de ello son los diferentes récords que se han conseguido en la localidad por pescadores internacionales, posicionando con estas capturas a Mequinenza como referente de la pesca deportiva.

RÍO  EBRO  Y  EMBALSE  DE  MEQUINENZA

   En la confluencia de los ríos Segre y Ebro se ubica el Aiguabarreig un espacio con gran riqueza natural y una gran variedad de ecosistemas que abarcan desde las estepas mediterráneas a impenetrables bosques de ribera, convirtiendo este espacio en un paraíso para la biodiversidad. Territorialmente, el Aiguabarreig se encuentra en el centro de la Depresión media del Ebro. Limita al oeste con los Monegros, al este con los Tossals de Montmeneu y Almatret y hacia el sur con la cola del embalse de Ribarroja. Este espacio recibe el nombre de la palabra de origen catalán que designa el lugar en el que dos o más corrientes de aguas se juntan y forman una sola.

  En el Aiguabarreig encontramos cientos de metros de anchura de agua con numerosas islas fluviales y bosques de ribera, grandes masas de carrizal, playas de guijarros, pozas y galachos. Es un punto de confluencia de la flora esteparia proveniente de la zona árida de Monegros y de la flora mediterránea que asciende por el Valle del Ebro. Gracias a estas características conviven especies de ambientes opuestos. Las aves son el grupo más numerosos y abarcan desde colonias de ardeídas a todo tipo de rapaces y aves propias de ambientes desérticos. También pueden encontrarse reptiles, anfibios y mamíferos, destacando especialmente murciélagos, ciervos, corzos, nutrias y la presencia cada vez más abundante de cabras salvajes. El área fluvial del Aiguabarreig es una zona húmeda de gran trascendencia como área de reproducción, hibernación y descanso de la fauna migratoria y un lugar privilegiado para la práctica del birdwatching.

AIGUABIRREIG  -  RÍOS  -  EBRO  -  CINCA  -  SEGRE

  El embalse de Ribarroja posee un atractivo importante para la pesca deportiva. Se encuentran aquí variedades autóctonas de anguila, perca, carpa y tenca, y como especies introducidas la perca americana o black-bass y el siluro.

 Su entorno está formado por un conglomerado de montañas, valles, barrancos y entradas fluviales de gran belleza.

  Posee varios ecosistemas y permite la práctica de la navegación a vela, remo o piragüismo. En sus orillas se encuentra el campamento de Ribarroja,​ en el pla de Pinyeres, y varias empresas alquilan embarcaciones en el puerto fluvial de San Francisco. A lo largo del río Ebro transcurre la ruta de senderismo de gran recorrido GR - 99, que sigue a lo largo del río Ebro. En la desembocadura del río Matarraña se encuentra el Espacio de Interés Natural de Ribarroja, que incluye una parte del embalse, con una extensión de 6.556 Has.

EMBALSE  DE  RIBARROJA  DE  EBRO


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