El Canal Imperial favoreció el desarrollo de localidades como Gallur desde su construcción, destacando a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Este canal se convirtió en una fuente de trabajo y progreso para esta localidad zaragozana próxima a la Ribera de Navarra.
No es casualidad que su auge se produzca a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, ya que tras El Desastre de 1898, muchos pueblos de la Ribera Alta del Ebro se dotarán de una azucarera. Con la independencia de Cuba, España perdió a su principal proveedor de azúcar de caña. La caña de azúcar es un cultivo tropical que no se puede dar en España y por eso fue sustituido por el azúcar de remolacha. Gallur no fue una excepción y en 1900 se estableció una industria azucarera en la villa.
Por el canal se transportaba en barcazas la remolacha cultivada en los campos galluranos y de los aledaños. Esta se depositaba en unos almacenes situados junto al canal. Buena parte de ella iba a parar a la azucarera donde se refinaba. Una vez era refinado se cargaba el azúcar en los trenes, bien en la línea Zaragoza-Logroño o en el ferrocarril Gallur-Sádaba, conocido como el tren de las Cinco Villas. Por otro lado, la línea de las Cinco Villas tenía una parada en el embarcadero del canal. Y es que buena parte de la remolacha no se guardaba en el almacén de la azucarera, sino que se descargaba en el embarcadero y se cargaba directamente en los trenes de las Cinco Villas para ser refinada en las azucareras de estos pueblos.
En el siglo XX todo este tráfico y progreso atrajo la ubicación de harineras, papeleras y fábricas de aceite en Gallur.
Desde épocas remotas el pueblo indígena de esta zona del Valle del Ebro observa que el clima ofrece pocas lluvias y el suelo es muy fértil. Por eso, se aprovecha la construcción del riego artificial. Los riegos en las cuencas de los ríos Gállego, Jalón y Huerva.
En la cuenca del río Gállego los regantes conviven sin problemas, en tanto que en el Jalón y Huerva se producían frecuentes luchas y siempre muy enconadas. Además, no existía un aprovechamiento adecuado del agua.
En la última década del siglo XV se produjo una inquietante ausencia de lluvias y las cosechas eran muy escasas o se perdían en su totalidad.
Los "coderos" o últimos regantes eran sacrificados en beneficio de los regantes que tenían sus tierras aguas arriba, ocurriendo por ese motivo choques frecuentes y muchas veces sangrientos. En esa época los riegos dependían directamente de los municipios. Zaragoza se considera perjudicada y amenaza a la Señora de Muel con proclamar el terrible "Privilegio de los Veinte" para destruir los azudes y acequias anteriores a los de su término municipal.
Para resolver estos incidentes se envía a un ciudadano al campamento que el Rey Católico tiene en Granada. A su vuelta este vecino comunica que en la orden real debe distribuirse el agua entre Zaragoza y los pueblos de arriba a razón de 15 días cada uno. Hasta entonces tan solo gozaban del uso del agua durante una semana.
En 1496 se sublevan los regantes de La Almozara, pero si se regaban estas tierras quedaban sin riego otras. La solución final suponía sacar agua con una acequia del río Ebro para regar la zona de La Almozara. Además, los grandes períodos de sequía siempre iban acompañados de nuevos proyectos para sacar agua del Ebro construyendo un azud o elevándola.
Las crecidas también eran una advertencia del río para indicar que tenía caudal suficiente si había un incremento de las necesidades.
La capital aragonesa disponía de caudal suficiente para el riego desde el río todo el año, pero el mayor inconveniente es que desde esa zona no había desnivel suficiente para derivar el agua por la acequia propuesta.
En 1508 aprovechando que el Rey Católico visita la ciudad se obtiene una normativa que autoriza sacar una acequia o varias acequias de todos los ríos del reino y llevar agua por todas las tierras que la necesiten.
En 1510 se pide esta concesión al mismo rey en las Cortes de Monzón. Se habla de la Acequia de Gallur y del Embarcadero de Razazol, pero los estudios de nivelación y trazado por causas naturales y por oposición política la obra se abandona, pero no la idea que era una obsesión para los zaragozanos.
En 1528 renació la Acequia de Gallur. En el mes de mayo los maestros de obras, Gil de Morlanes y Juan Montañés, comprueban la insuficiencia de nivel para cruzar el río Jalón y traer el agua hasta los campos de La Almozara.
El Concejo propone que tres maestros de obras (Gil de Morlanes, Juan de Sariñena y Juan Montañés) tracen un plan para hacer una acequia derivada del río Ebro para llevar el agua hasta Zaragoza. Se elige el proyecto de Gil de Morlanes, pero pone la presa cuatro leguas dentro del Reino de Navarra para tener el desnivel necesario.
Además de problemas económicos, hubo otros de tipo político. La Reina tuvo que escribir al Virrey de Navarra para que no pusiera obstáculos a la comisión encargada de las obras.
Con los derechos y obligaciones que le daban y le imponían sus pactos con Zaragoza, aceptó también el Emperador el proyecto que proponía Gil de Morlanes que situó la presa aguas abajo de la que alimenta el Canal Imperial. La Casa de Compuertas hasta un total de 5 y la casa del Alcaide de El Bocal.
El cauce actual sigue el mismo trazado que el cauce original. La acequia tiene una longitud de 39,400 Km. El cauce no era uniforme, ni en profundidad ni en anchura con fortísimos escarpes y recodos violentos. En unos tramos tenía 10 metros de anchura y en otros tan solo 2 metros. La acequia debía pasar el río Jalón y también tenía que llevar el agua hasta La Almozara. De las tres propuestas posibles se adoptó la construcción del sifón. El proyecto que incluía un acueducto resultaba muy costoso, mientras que echar el agua al río y construir un nuevo azud para desviarla hasta Zaragoza no era posible porque perdía nivel y reducía la zona regable.
No se conoce el coste total que tenía la obra, los préstamos se hacían a nombre del emperador, Zaragoza respondía de ellos y la capital pagaba las pensiones correspondientes hasta que el tesoro imperial adquiría fondos de América. Felipe II, hijo de Carlos I, mostró muy poco interés por esta obra. Gonzalo Pérez era Secretario de Carlos I, tras ser ordenado sacerdote se le acusó de engendrar a Antonio, hecho que Gonzalo siempre negó.
Antonio Pérez fue Secretario de Cámara y del Consejo de Estado del rey Felipe II, aunque sus competencias fueron más que las de su padre. Antonio Pérez gestionará los asuntos atlánticos (Países Bajos, Francia, Inglaterra y Alemania), si bien también intentó asumir los asuntos del Mediterráneo. Antonio Pérez también fue acusado de revelar secretos de estado a la princesa de Eboli (Ana de Mendoza de la Cerda).
Intervino en las tensas relaciones entre Felipe II y su hermano Juan de Austria. También influyó en la decisión del rey para eliminar a Juan de Escobedo. Hizo un primer intento fallido por envenenamiento y luego contrató a un grupo de asesinos que mataron a Juan de Escobedo en Madrid el 31 de marzo de 1578.
Cuando Felipe II descubrió que Juan de Escobedo había sido leal a la corona empezó a desconfiar de Antonio Pérez y la princesa de Éboli, sospechaba de un tráfico de secretos de estado y ambos resultarían detenidos.
Al final, Antonio Pérez reconoció en 1590 su implicación en el asesinato de Juan Escobedo tras sufrir tortura.
Antonio Pérez, ayudado por su esposa, Juana Coello, escapó de la prisión madrileña para refugiarse en Zaragoza, buscando la protección de sus fueros. Felipe II hizo un alegato ante el Justicia de Aragón contra Antonio Pérez por tres cargos: asesinato de Escobedo, tráfico de secretos de estado y huida de prisión.
Felipe II usó el Tribunal de la Inquisición para contrarrestar a los fueros y a la justicia de Aragón. La situación derivó en una crisis en Aragón por la defensa de sus fueros.
En 1591, Felipe II envió un ejército a Zaragoza que terminaría por detener y ejecutar a Juan V de Lanuza, Justicia de Aragón, para poner fin a la sublevación.
Antonio Pérez huyó al Bearn para recibir el apoyo de Enrique de Navarra para apoyar una invasión francesa, pero fracasó.
Más tarde, Antonio Pérez se traslada a Inglaterra para provocar el ataque inglés a Cádiz en 1596 que estimularon la leyenda negra contra Felipe II, un movimiento propagandístico antiespañol promovido por escritores ingleses, holandeses y de otras nacionalidades.
Antonio Pérez solicitó el perdón de la corona, pero no tuvo éxito y terminó con su muerte en París en 1611, en la más absoluta pobreza.
Por encima de las dificultades económicas para ejecutar el proyecto de la acequia estaba la oposición de algunos magnates y señores como el Duque de Villahermosa y en especial, D. Gaspar de Reus, en las Cortes de Monzón (1535) con garantías humillantes para la autoridad real y el decoro de Zaragoza.
Finalmente la ciudad proclamó el Privilegio de XX y D. Gaspar hubo de renunciar a todo y consentir en la apertura de la acequia por el territorio de su señorío, sin más condición que la de hacer pasar la acequia del Jalón sobre esta derivada del Ebro.
Gil de Morlanes necesitó diez años para ejecutar una excavación de 50 kilómetros, la presa, las compùertas, el palacio y las murallas del Jalón.
Carlos I siguió con mucho interés el desarrollo del proyecto y también solicitó al Papa Clemente V permiso para que se pudiera trabajar los días festivos. La bula de Clemente V concede al estado los diezmos de las tierras cultivadas gracias a la acequia, Aragón se convertirá en un paraíso de delicias.
La acequia regó entre El Bocal y Luceni alrededor de nueve mil cahices de tierra, un cahiz equivalía a unas cuatro robadas. En el tramo inferior de Luceni, antes de un siglo su cauce estaba ya casi borrado.
Con poco desnivel y gran abandono de los encargados de administrar y conservar la obra y por el cambio de curso del río Jalón, no regó regularmente más allá de Gallur y con frecuencia de forma deficiente las tierras de esta localidad.
La acequia estaba quedaba cubierta con sedimentos, carrizos y aneas, dificultaban el paso del agua que no llegaba a su término. Las constantes disputas obligaron a crear una comisión para inspeccionar la acequia, proponer sus mejoras y elaborar un presupuesto. Recorren la obra desde el río Jalón hasta El Bocal en el Ebro, pero el agua no corre constantemente por su cauce para quedar obstruido por la vegetación.
Un señor de apellido Oscáriz defendía que Carlos I no construyó la acequia para renta, sino para comodidad y bienestar de los vasallos. Los beneficios debían emplearse para la conservación y ampliación de la acequia.
En los siglos posteriores los apuros de la Corte Española exigían demandas continuas de dinero y al finalizar el siglo XVIII la presa casi no existía. Los alcaides cerraban los boquetes con tablas y ramas. En 1722 se abrió un gran boquete y la acequia quedó en seco. Los pueblos aprovechan el uso del agua utilizando sus propios medios.
El nombre de Canal Imperial obedece a la fecha de su ejecución inicial durante el reinado de Carlos I de España y V de Alemania. El monarca tuvo que esperar la anexión de Navarra a la corona española en 1512. Se localizó un lugar que tuviera cota suficiente para que el agua descendiera por gravedad. Ese lugar estaba en territorio navarro, concretamente en El Bocal de Fontellas. Gil de Morlanes construye un azud de piedras en El Bocal para desviar el caudal del río Ebro.
La acequia conduce el agua por la margen derecha del río, pero unos kilómetros más abajo esta nueva construcción debe cruzar y salvar el cauce del río Jalón.
Inicialmente se resuelve construyendo un sifón para salvar el cauce del río Jalón. Sin embargo, el sifón queda cegado por los materiales que arrastra el río y la acequia no podía cumplir con el objetivo de llevar el agua hasta Zaragoza.
Al finalizar el siglo XVIII se plantea un nuevo proyecto más ambicioso, se ejecutan las obras de ampliación del azud en El Bocal, las compuertas para desviar el agua, la ampliación de la anchura y profundidad del canal, así como el proyecto para salvar el cauce del río Jalón construyendo un paso elevado del Canal Imperial sobre el río Jalón para no perder cota o desnivel.
La construcción de un acueducto en Grisén (50/600 habitantes), localidad situada a 30 Km de Zaragoza y 60 Km de Fontellas.
La localidad aragonesa de Grisén fue testigo de un grave accidente ferroviario el 10 de febrero de 1965. El tren correo de Madrid a Barcelona sufrió un grave incendio que causó la muerte de un elevado número de pasajeros (entre 30 y 60), entre ellos varios emigrantes andaluces con destino al norte de Europa.
En esa época se estaban cambiando los vagones de madera para que fueran metálicos. Las causas del incendio nunca se aclararon, los familiares tampoco recibieron indemnizaciones, la mayoría de los fallecidos quedaron sepultados en el cementerio de Grisén. Aunque nos sorprenda en la actualidad, el gobierno no envió ningún pésame oficial a los familiares de las víctimas.
Otro acueducto, pero de menor entidad, se construyó para salvar el cauce del río Huerva. También se construyeron tres grupos de esclusas en Casablanca y Valdegurriana. En la zona navegable funcionaba una góndola en forma de cisne que trataba de imitar a la forma de los desplazamientos en los canales de la ciudad italiana de Venecia. De ahí se derivan los nombres de Pinares de Venecia, Parque de Venecia, Puerto de Venecia...
El proyecto de Ramón Pignatelli y Moncayo, un insigne aragonés y clérigo ilustrado, diseñó el proyecto del Canal Imperial de Aragón para resolver la irregularidad que mostraba frecuentemente la Acequia de La Almozara y que generaba graves problemas a los regantes de la Huerta de Zaragoza.
En 1529 se iniciaron las obras de la Acequia Imperial, patrocinada por en emperador Carlos I.
Los problemas de su azud se empiezan a resolver con el proyecto presentado por este ilustre clérigo en 1772.
Una fecha clave para la ciudad de Zaragoza es el 14 de octubre de 1784 porque las aguas del Ebro llegaron a Casablanca a través del nuevo Canal Imperial de Aragón, cruzando la Huerva por un acueducto provisional de madera. Al día siguiente, Pignatelli decidió que las aguas fueran pasando hacia la Puerta del Carmen y el Mercado para volver al río Ebro.
En 1786 se inaugura la Fuente de los Incrédulos para conmemorar el éxito de la gran obra hidráulica del Canal Imperial de Aragón, hecho que se recuerda con la inscripción:
‘Incredulorum convictioni et viatorum commodo. Anno MDCCLXXXVI‘
‘Para convencimiento de los incrédulos y descanso de viajeros. Año 1786.’
Los regantes de la Cuenca del río Jalón no renunciaron a sus derechos sino que aprovecharon las ventajas de las nueva obra con algunas concesiones. Sin embargo, los regantes de la Cuenca del Huerva abandonaron sus antiguos aprovechamientos y renunciaron a sus derechos para quedar adscritos a la normativa del Canal Imperial.
A modo de curiosidad, todos los puentes sobre el Canal Imperial de Aragón tienen tres ojos, el central es para el paso del cauce de agua y otros dos laterales para facilitar el paso de los animales de arrastre que tiraban de las barcazas con una sirga en los caminos que hay en ambos sentidos.
Los acueductos sirven para salvar el cauce de los ríos Jalón y Huerva, mientras que las almenaras facilitan la salida del agua del canal. También se construyeron una gran cantidad de alcantarillas.
En el tramo final del Canal Imperial de Aragón las esclusas son ensanchamientos del cauce en forma de varios óvalos consecutivos que contenían compuertas interiores para permitir el paso de embarcaciones salvando el desnivel del terreno en Valdegurriana y Casablanca. Los llamados fusibles son pequeñas estructuras adosadas al cauce del Canal Imperial de Aragón, un barranco cruza el cauce pero sin pasar por debajo de él porque no hay suficiente cota.
"Azud".-
Es una pequeña presa que ocupa toda la anchura de un cauce, pero no retiene totalmente el caudal sino que, al aumentar su nivel superior, permite el desvío lateral de una parte de sus aguas. En algunos casos el azud está formado por un conjunto de sillares sólidos recubiertos con cemento cuando los cauces tienen cierta envergadura.
En el río Huerva como el caudal es escaso e irregular se construían un azud provisional con estacas de madera. Si era necesario se recomponían con facilidad cuando se producían daños tras las crecidas que producían las tormentas, muy frecuentes en la zona durante el verano.
Algunos azudes tienen cerca un edificio cercano para controlar directamente su cuidado y manejo (La Almozara, Rabal, Urdán).
En ocasiones se utilizaban las aguas porque tenían propiedades medicinales con restos de un pequeño balneario para aprovechar sus propiedades vinculadas con el aparato digestivo.
Riegos por elevación.-
Se utilizan las aguas de pozos construidos en la terraza aluvial para aprovechar el propio acuífero del río Ebro. Se eleva el agua hasta un depósito en torre y posteriormente aprovechar el agua acumulada por gravedad en la huerta o para el uso doméstico.
También se tiene conocimiento de la existencia de varias norias para extraer el agua del Ebro en La Alfocea y Las Fuentes, en torno al siglo XVI. En la segunda mitad del siglo XVII existía una noria en la Cartuja Baja, apoyada en dos barcas que estaban sujetas con una cadena.
Hay una noria restaurada en La Alfranca de Pastriz, pero es de tamaño pequeño y con una función ornamental.
Las acequias madre o principales tienen su propio nombre como La Almontilla, Urdana, La Almozara..., otro grupo de ramales o acequias secundarias reciben el nombre de "brazales" y un tercer grupo de acequias finales de carácter privado por las parcelas llamadas "riegos".
Algunas acequias están excavadas a ras de suelo y otras se sitúan por encima del suelo mediante un "cajero" prominente, casi siempre cubierto de cañas. Destacan los cajeros visibles en el Canal Imperial de Aragón y con gran anchura los cajeros de La Urdana y La Camarera (26 Km de recorrido y atravesando el casco urbano de San Mateo de Gállego).
"Ojos".-
Son puntos concretos que limitan la cantidad de agua que pasaba por un lugar para garantizar que el tramo siguiente no tuviera más caudal del máximo establecido. Tenían una gran losa transversal y encajada en el barro que presentaba un orificio de un diámetro determinado en su interior.
"Tajaderas".-
Eran unas puertas pequeñas que dejaban pasar más o menos caudal en función de la altura. Inicialmente eran de madera y desde la mitad del siglo XX son de hierro. Cuando tienen gran tamaño son de rosca y reciben el nombre de tornos. Suelen tener una cadena con candado para controlar su manipulación.
Los puntos de regulación para el desvío de parte del caudal hacia una acequia secundaria reciben el nombre de "casetas de aforo", pero cuando se ubican en el Canal Imperial de Aragón tienen un tamaño mayor y se llaman "almenaras".
También son visibles unas pequeñas construcciones cerca de las grandes acequias que reciben el nombre de "casillas de guarda". Cumplían la función de albergue o vivienda para los guardas responsables del control de riego. Los puentes facilitan el paso de los hortelanos o de los peatones, tenían una cimbra de ladrillo macizo, cubierto de cemento, en los puentes de mayor tamaño. Cuando el puente tenía un tamaño más reducido la cimbra era de madera o también la cimbra puede estar cubierta de tierra totalmente para abaratar los costes.
A veces, el agua que discurría por las acequias se utilizaba para lavar la ropa o simplemente se desviaba hacia los lavaderos. Algunos eran de carácter público y se construyeron en el inicio del siglo XIX y se mantuvieron hasta la mitad del siglo XX, fecha en la que se empiezan a utilizar las lavadoras. En Zaragoza hubo hasta 18 lavaderos, siendo algunos de carácter privado y para su acceso había que pagar una cantidad de dinero. En el inicio el siglo XX hubo varios lavaderos municipales en las afueras de la ciudad, su acceso era libre. Un curioso lavadero se conocía con el nombre de "La Balseta", estaba ubicado en la Cuesta de Morón, cerca de la Avenida de San José. Este peculiar lavadero tenía una planta octogonal y recibía directamente el agua del Canal Imperial de Aragón.
"Molinos hidráulicos".-
Aprovechan la fuerza motriz del agua y su uso se generalizó en el siglo XIV en el entorno de Zaragoza. Servían para la molienda de los cereales y la obtención de harina. Destacaron la Puerta de Sancho sobre el desnivel del Portillo, "El camino de los molinos" con la Acequia del Rabal y su desnivel, así como San José-Lapuyade a partir de la llegada del Canal Imperial de Aragón.
Desde mediados del siglo XIX algunos molinos se reconvierten en "fábricas de harina" o en "centrales hidroeléctricas". En 1893 se reutiliza uno de estos molinos como fábrica de electricidad (San Carlos en Casablanca) que complementado con otra central en la calle de San Miguel sería el germen de la creación de Eléctricas Reunidas de Zaragoza en 1904. A su vez, los molinos harineros tradicionales darán paso a las fábricas de harina con tres funcionando a mitad del siglo XIX.
Un gran avance en este sector supone el cambio de la rueda hidráulica a favor de las turbinas al finalizar el siglo XIX.
Harineras aragonesas importantes en esta época serían la "Imperial de Aragón", en el paseo de Ruiseñores. Otra harinera que destacaba en esa época se llamaba la "Harinera del Ebro", estaba situada en Casetas. También era muy importante una tercera empresa, "La Harinera San José" o "La Industrial de Aragón" (1880-2001). que usaba fuerza motriz del agua que provenía de una acequia desde el Canal Imperial de Aragón.
Algunas sierras hidráulicas aprovecharon también la energía motriz del agua que discurre por las acequias zaragozanas del barrio de San José. Junto al antiguo camino de Ranillas se encontraba un importante lavadero de lanas, construido en 1917 y 1920. Queda como recuerdo una gran chimenea en una zona ajardinada.
"Manejo tradicional del agua de riego".-
El Sindicato de Riegos gestiona la distribución del agua para cada huerta. Regulan el uso del agua según normas básicas recopiladas en sus estatutos o reglamentos que reciben el nombre de ordinaciones hasta el siglo XIX. Su estructura interna tiene dos órganos básicos:
a) Asamblea General de Herederos y Terratenientes como órgano decisorio que actualmente se denomina Junta General.
b) Junta de Gobierno como órgano de carácter ejecutivo.
Cobra especial importancia "el encargado de aguas" que velaba por el cumplimiento de las ordenanzas y por el buen funcionamiento del sistema de riegos.
Económicamente se sustenta mediante el pago de "la alfarda", una cuota que cada regante abona para tener acceso al agua.
"El Jurado de Aguas", desde 1929 "el Jurado de Riegos" es un órgano similar al "Tribunal de las Aguas" de Valencia, existe desde 1337, privilegio firmado por el rey Pedro IV. Este organismo dicta sentencias sobre cuestiones de riego e impone penas con pago en metálico.
También trata el incumplimiento de "los adores" o las obras en "cajeros".
El sistema de riegos tiene dos tipos de reparto:
a) "Ador".- Proviene del árabe "al-dawr" o turno de riego con el aprovechamiento consecutivo del agua de las acequias.
b) "Aguas vivas".- Son aguas libres o sobrantes que puede usar cualquiera.
Para el buen funcionamiento en el discurrir de las aguas se efectúan dos operaciones de limpieza en las acequias y sus brazales a lo largo del año. La limpieza más intensa se hacía al finalizar el invierno con grandes cuadrillas de obreros dirigidos por los guardas o integrantes de la Junta de Riegos.
Para realizar una buena limpieza de las acequias debían estar días o semanas totalmente secas. Se utilizaban una gran variedad de herramientas, unas muy curiosas eran "los esquipartes" o alabardas sin punta para cortar las raíces. "El azotillo" era un golpe preciso para que el barro se soltara de las palas que se untaban con aceite.
El agua que discurría por las acequias se utilizaba como "agua de boca" y cuando se cortaba para limpiar las acequias "los aguadores" la cogían en el río más cercano. En las viviendas o barrios se guardaba el agua de boca en tinajas y aljibes. Se cogía el agua en diciembre o enero durante las horas nocturnas.
La pesca era una práctica habitual para capturar barbos, madrillas y anguilas. A veces, se construían pequeños estanques o pesqueras que servían para almacenar de forma segura y en vivo las anguilas capturadas en el río Ebro y sus afluentes. En Mozalbarba y en Utebo, Saturnino Mafioli y el tío Susano eran grandes pescadores y muy conocidos por todo el vecindario.
En las últimas décadas se han realizado obras de entubamiento y canalización de las aguas para riego que han dado paso a la desaparición de grandes corredores biológicos. La Huerta de Zaragoza es un espacio geográfico excepcional porque se encuentra rodeada de un amplio territorio desértico sobre un enclave verde en una encrucijada de redes fluviales y un laberinto de acequias para distribuir las aguas de riego.
Durante dos milenios el buen aprovechamiento del agua ha convertido la zona de la capital aragonesa en un vergel. En 1806 la superficie cultivada y con riego en Zaragoza era de 10.884 Ha, frente a las 280 Ha en secano. Es evidente el predominio de la superficie regable. La huerta tradicional servía para abastecer a la población de la propia capital. Se denominan torres a las fincas de gran tamaño con una pequeña huerta y el resto destinado al cultivo de alfalfa y de cereales para abastecer al sector ganadero.
Inicialmente las aguas de riego del entorno de Zaragoza provienen de los ríos Jalón y Huerva, y muy especialmente del río Gállego. La construcción del Canal Imperial de Aragón amplió mucho la superficie regable de la margen derecha del río Ebro.
Los corredores de cañas bordean los montículos de las acequias y tenían una doble misión: por un lado, fijar la tierra mediante una densa red de raíces; por otro, proteger los cultivos del cierzo o viento fuerte del norte.
"Los términos" son las divisiones territoriales para la distribución del agua que se gestiona a través de una Comunidad de Regantes. La superficie regable se amplió de forma apreciable con la construcción del Canal Imperial de Aragón hasta que el paulatino crecimiento de la ciudad los convirtió en suelo urbano.
Las Comunidades de Regantes autogestionan una distribución eficaz del agua y están formadas por tres niveles: Asamblea General, Junta de Gobierno y Jurado de Riegos.
El coste del agua que emplea cada regante se denomina "alfarda" y es proporcional a la superficie regable que utiliza.
"Asamblea General".- Incluye a todos los comuneros o usuarios. Es la máxima autoridad u órgano soberano. Elige los representantes del sindicato de riegos...
"Junta de Gobierno o Sindicato de Riegos".- Supervisa los acuerdos y trabajos aprobados por la asamblea.
"Jurado de Riegos".- Es un órgano judicial que impone sanciones. Ejerce las funciones de arbitraje para los regantes en el uso y aprovechamiento de las aguas de la comunidad.
La noria de agua de Zaragoza, conoce toda su historia
¿Sabías que además de la noria del parque de atracciones, existe la noria de agua de Zaragoza? Si te ha pillado por sorpresa no te preocupes, nosotros te lo contamos. ¡Sigue leyendo!
Conoce su historia
En el 2008 y con motivo de la Expo Zaragoza, tuvo lugar el programa de Intervenciones Artísticas.
Este programa tenía como objetivo fomentar la creatividad artística y revitalizar los espacios públicos de la Expo. Una de estas intervenciones fue la ‘Na’ura al Salam’ (Noria de la Paz) o noria de agua de Zaragoza.
Fue diseñada en Hama (Siria) con maderas sirias que se enviaron a Zaragoza. Una vez aquí, llegaron catorce maestros artesanos sirios para montarla. Su diámetro es de 16,5 metros y tarda 40 segundos en dar una vuelta completa. Impresionante, ¿verdad?
En el 2011, se realizó una mejora de la estructura, sustituyendo la madera de la noria de agua por acero corten. Mantiene las mismas medidas que su antecesora y funciona con mucha más frecuencia que la anterior.
Más que una noria de agua
La noria de agua de Zaragoza eleva el agua y la distribuye por el Parque Metropolitano del Agua. Además de esta función, la noria de agua une a dos pueblos distintos, Zaragoza (España) y Hama (Siria). Ambos pueblos son similares en paisajes, bañados por un río, con desierto y tierras de regadío.Una noria en el río Ebro - Velilla de Ebro
Biografía de Ramón Pignatelli.-
Ramón Pignatelli y Moncayo (Zaragoza, 18 de abril de 1734 - íd., 30 de junio de 1793) fue un ilustrado y político español, conocido entre otras facetas por su proyecto de desarrollo del canal Imperial de Aragón.
Era hijo de Antonio Pignatelli de Aragón príncipe del Sacro Imperio Romano-Germánico, conde de Fuentes y grande de España, y de Francisca de Moncayo y Fernández de Heredia, V Condesa de Fuentes, y estaba emparentado con el Conde de Aranda y los Villahermosa, por lo que poseía un linaje influyente en las cortes de España y sobre todo de Aragón. Su afán por ayudar al progreso y por el de ser útil a la sociedad le llevó a doctorarse en Cánones, Derecho, Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza, donde, además, cursó estudios de matemáticas, física y ciencias naturales.
Sus padres fueron Antonio Pignatelli y María Francisca de Moncayo. Fue el tercer hijo (segundo varón) de ocho hermanos. Uno de sus hermanos, José María (Zaragoza, 27 de diciembre de 1737 - Roma, 15 de noviembre de 1811), de la Compañía de Jesús, fue proclamado beato el 25 de febrero de 1933 y canonizado el 12 de junio de 1954.
En 1740 se trasladó con su familia a Nápoles. En 1742 murió su madre. De los 12 a los 19 años estuvo cursando estudios eclesiásticos con los jesuitas en el Colegio Clementino de Roma.1 De 1753 a 1755 estudió en la Universidad de Zaragoza y se doctoró en Cánones. Fue canónigo del cabildo catedralicio de Zaragoza desde 1753 hasta su muerte en 1793. En 1764, Carlos III le nombró regente de la Real Casa de Misericordia, el hospicio zaragozano. La mendicidad era un grave problema en las calles de Zaragoza. Para reducirla introdujo mejoras en la gestión de la institución. Hacia 1790 terminó la ampliación de la Real Casa de la Misericordia, en la que se estableció una industria manufacturera de paños y lonas.
En la actualidad el edificio de la Real Casa de la Misericordia es la sede del Gobierno de Aragón (DGA) y se llama edificio Pignatelli.
En 1764 mandó construir la segunda plaza de toros de España, denominada "La Misericordia", dependiente de la Real Casa de Misericordia y Nicolás Fernández de Moratín escribió a petición suya el folleto Carta histórica sobre el origen y progresos de las fiestas de toros en España (1777). Entre 1762 y 1793 fue rector de la Universidad de Zaragoza en cinco ocasiones.
El Canal Imperial de Aragón fue una obra hidráulica de primer orden en su tiempo. El emperador Carlos I impulsó su creación. En 1771 el Consejo de Castilla, presidido por el Conde de Aranda, creaba el cargo de protector con poderes para hacer toda clase de reformas necesarias para la consecución de la empresa, designando para ocuparlo a su cuñado Ramón Pignatelli.
A partir de 1776 se reanudan las obras con nuevo ritmo y aprobándose un nuevo plan de construcción. Tenía tres objetivos:
- Suministro de riego.
- Fuente de energía.
- Vía de comunicación.
Construyó materialmente el cauce y la obra civil venciendo obstáculos de todo tipo (1776-1790). Organizó la navegación por el mismo (1789) dentro de un plan de navegación integral del Ebro para comunicar los mares Cantábrico y Mediterráneo. Acondicionó e incluyó en la empresa el Canal de Tauste (1781).
El 15 de agosto de 1790 se dio por finalizado el Canal Imperial de Aragón de 110 km tras colocarse la última piedra de la presa de El Bocal, Navarra.
Consciente de la pobreza del campesinado, ideó una gran empresa a semejanza de las emprendidas en Francia, Holanda e Inglaterra: un canal que uniera el Cantábrico con el Mediterráneo, viejo sueño aragonés, para exportar sus productos ganaderos y hortofrutícolas.
De manera que, además de servir de comunicación mercantil y postal porque sería navegable, con su caudal abundante abastecería de regadío a unas tierras fértiles pero secas, que se comprarían a bajo precio por las clases menos favorecidas para las que realmente era el proyecto.
Tenía un pensamiento político y social teñido de un reformismo de corte radical tendente a favorecer al labrador frente a los privilegiados.
La necesidad de poner en riego todas las tierras (desde 1782) y de cambiar y percibir con efectividad la contribución por el riego (desde 1788), puntos clave de la reforma agraria emprendida, le llevaron a pleitear con nobles como el marqués de Ayerbe, el duque de Villahermosa, con el mismo cabildo al que pertenecía y la temible Casa de Ganaderos zaragozana, que era un reducto de la oligarquía ganadera.
Los grandes terratenientes encontraban más rentable dejar sin cultivar ciertos terrenos y destinarlos a pasto extensivo de sus ganados.
En 1782 las obras del Canal Imperial de Aragón llegaban a Zaragoza, las aguas del Ebro cruzaban el río Jalón, se construía el puente sobre el río Huerva y las llamadas esclusas de San Carlos.
El agua llegaba a Zaragoza el 24 de junio de 1784 a través de un canal de madera y por fin el 14 de octubre de este mismo año, el artífice de la obra llegaba a Zaragoza a bordo de una barcaza, recibido por el pueblo y autoridades con alborozo.
Las obras principales duraron dos años más, de modo que el 30 de noviembre de 1786 fueron inaugurados el Puerto de Casablanca, que incluía dos esclusas para el paso de barcos y un molino de harina. Al día siguiente se inauguraba el Puerto de Torrero.
Pocos días después se instalaba la primera fuente mandada montar por Pignatelli como prueba de la llegada de las aguas a Zaragoza y de ahí su inscripción:
"Incredulorum convictioni et viatorum commodo. Anno MDCCLXXXVI"
"Para convencimiento de los incrédulos y descanso de viajeros. Año 1786."
Una placa en la fachada del número 36 de la calle del Coso recuerda que allí nació Ramón Pignatelli.
La Zaragoza del siglo XVIII vivió un momento de gran actividad cultural protegida por el conde de Aranda y por la nobleza ilustrada, entre la que destacaban los Pignatelli, condes de Fuentes, que en su palacio del Coso reunían a los intelectuales de la ciudad.
En este palacio nació Ramón de Pignatelli (1734-1793), que lideraba a los ilustrados aragoneses que querían crear un mundo basado en la educación y en la libertad. Una apuesta por la modernidad que tenía que hacer frente a la dura oposición de los que no querían que nada cambiara.
Antes de la Guerra de la Independencia fue Academia de Dibujo y Pintura donde se dice participaron los pintores José Luzán y Francisco Bayeu.
Tras la conquista de la ciudad, como consecuencia del Segundo Sitio de Zaragoza en febrero de 1809, el General Suchet se mudó al Palacio de los Condes de Fuentes y allí instaló la Sede del Gobierno francés para todo Aragón y parte de Cataluña y Valencia.
En los jardines que existían en la parte trasera se realizaban grandes fiestas para los oficiales franceses.
El palacio fue derribado en los años 50 del siglo XX y en su solar se edificó el antiguo Banco de Aragón, actual Banco Santander.
Monumento a Ramón Pignatelli y Moncayo en Zaragoza











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