Presa de Almonacid

 Presa romana de Almonacid de la Cuba

Presa romana en Almonacid de la Cuba para regular el caudal del río Aguasvivas
    
    Se sitúa en la provincia de Zaragoza y es de origen romano, es la más alta que ha llegado hasta nuestros días en España y en el resto del mundo.

    Se trata de uno de los numerosos elementos del inmenso sistema hidráulico que el imperio romano utilizo para el aprovechamiento del valle del Ebro y en algunos de sus afluentes, como es el caso del rio Aguasvivas. El motivo de su construcción fue la potenciación agrícola de su vasto territorio; aunque también cumplió con la función de abastecimiento urbano.

    La construcción data de la época de Augusto (27 a.C – 14 d.C)Posteriormente se llevaron a cabo reparaciones y ampliaciones.

Ampliada en época de Claudio (41 – 68 d.C)

Reparada en época de Trajano (98 – 138 d.C)

    Se trata de una Presa cuya tipología empezó siendo de arcos para pasar a ser de contrafuertes. Su muro es de 100 metros y tiene casi 34 metros de altura.

    La presa comenzó siendo de arcos para convertirse en una presa de contrafuertes gracias a diversas reformas y ampliaciones.En principio su estructura se basaba en tres arcos con un núcleo de mortero (opus caementicium), que se vertía en un encofrado constituido con piedras pequeñas compactadas con mortero (opus incertum)

    Este núcleo se recubrió de sillares utilizando dos practicas típicas (opus vittatum y opus quadratum)

    La primera reforma consistió en un conjunto de sillares de tipo rustico aguas abajo, aumentando así la anchura del apoyo.

    Con la siguiente reforma pasó a ser una presa de contrafuertes o de espaldón doble. Se elevó la cota en 1,8 metros y se reforzó el grosor de la pantalla con terraplenes escalonados (opus caementicium) y un muro vertical (opus vittatum).

    Esta presa se encuentra en la cuenca del río Aguasvivas es un claro ejemplo del buen hacer romano de los romanos en el campo de las obras hidráulicas. Se pueden apreciar otras tres presas de origen romano: la presa de Hocino, la presa de la Ermitade la Virgen del Pilar y la Pared de los Moros.

    La Cuenca del Ebro concentra la mitad de las principales presas y azudes romanos en Hispania: Iturranduz, Muel y La Pesquera. Otras presas de origen medieval son la presa del Vado y Galindo y el Azud de Moneva en la cuenca del río Aguasvivas, un río que discurre en las provincias de Teruel y Zaragoza por la margen derecha del Ebro.

    El río Aguasvivas tiene un caudal muy irregular y ha sido muy aprovechado para uso agrícola. Tiene una longitud  de 100 Km y una cuenca de 1.300 Km2 de superficie. 

Gran crecida del río Aguasvivas sobre la presa romana de Almonacid de la Cuba

    La ocupación romana de la Cuenca del Ebro supone el uso del regadío para promocionar una agricultura de tipo intensivo. Sin embargo, es el desarrollo tecnológico y científico de los musulmanes hispanoárabes el que propició una importante revolución agrícola en el siglo XI y así nació el regadío en la Cuenca del Ebro.

    Los musulmanes no construyeron grandes canales sino que prefirieron distribuir cerca d la toma mediante pequeñas acequias o tomar agua de los ríos y elevarla con artificios mecánicos.

    Los musulmanes aprovecharon los sistemas de riego que se encontraron de la época romana, los perfeccionaron y ampliaron, algo que también harían los cristianos en la Edad Media. Los epicentros fundamentalesdel regadío en los siglos XVI y XVII coinciden con las zonas tradicionales de regadío.

    A destacar, la obra hidráulica romana mejor conservada en Aragón  y una de las más importantes en la Península Ibérica es el Acueducto Romano de Albarracín-Cella (Teruel) que permite el traslado de agua a una distancia de de 25 Kms excavados en la roca. No abastecía de agua a ninguna población y se considera un trasvase entre las cuencas del río Turia y el Ebro.

    Otra obra destacable com ingeniería hidráulica es la Mina de Daroca (Zaragoza) con una galeríad de 650 metros de longitud construida en el siglo XVI para solucionar los problemas de desbordamiento de su Calle Mayor cuando se producían tormentas. El propio Felipe II y su corte recorrieron ese espacio en 1585.

    La Mina es una gigantesca galería excavada bajo uno de los montes que rodean Daroca. El trabajo de excavación se le encargó a Quinto Pierres Vedel en julio de 1555. La perforación del túnel duró cinco años, más otros dos de obras de canalización complementarias. Las razones que impulsaron una obra de esta magnitud, una de las mayores en su género realizadas en aquellos tiempos en Europa, fue atajar las poderosas riadas que acostumbraban a padecer los habitantes de la ciudad. La calle Mayor recogía todas las aguas de los barrancos del recinto amurallado y los cercanos por el centro de la ciudad hasta salir por la Puerta Baja. Si se cerraba, la muralla darocense se convertía en una gran presa que inundaba casas y comercios, tal como se cuenta en la historia del "Ruejo". En ella se relata que tras una poderosa tormenta, se lanzó rodando una piedra de molino para que rompiese la puerta y saliese el agua. Así, el único remedio que se pensó fue desviar el agua a través de uno de los montes y construir La Mina.

    Siglos después, la elevada pendiente que presenta el cauce en el tramo previo a la embocadura del túnel ha generado, como resultado de las avenidas, su inestabilidad por el arrastre y depósito de los materiales. Por este motivo, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha anunciado la licitación del proyecto de estabilización y corrección de cauce de la rambla de La Mina por un importe 576.109 euros.

Túnel de la Mina de Daroca para evitar las inundaciones de su casco urbano

    El barranco conocido como la rambla Fondonera, era la única salida de una cuenca de unos cinco kilómetros donde se recogen las aguas de todo el Campo de Romanos y el valle del Jiloca zonas de tierras arcillosas que en época de tormentas dirigían el agua acumulada hacia el fondo del barranco en dirección al rio produciendo grandes riadas que atravesaban el casco urbano de la ciudad de Daroca.

    A comienzo del siglo XV el urbanismo de de la ciudad heredera de un emplazamiento de traza árabe y ubicada en el cerro de San Cristóbal donde se construyó la fortaleza defensiva se habían ido ampliando tras la reconquista con los sucesivos fueros de población y había ocupado el fondo del barranco que en origen delimitaba la medina islámica, creando la actual calle Mayor en torno a la cual se construyeron los barrios de los antiguos pobladores y había ampliado considerablemente su recinto defensivo a cuyo interior se accedía por las puertas alta y baja.

    La calle Mayor por tanto coincidía con el fondo del barranco por lo que las avenidas torrenciales de agua, muy frecuentes, discurrían por el centro de la ciudad. Siguiendo el trazado de la calle y ocasionando gravísimos daños, en ocasiones el concejo tenía que enviar a varios hombres a recoger las puertas de la Puerta Baja (una de las dos puertas principales de Daroca) porque se las había llevado la riada, arrastrándolas casi hasta el río Jiloca que está situado a más de un kilómetro de distancia de la ciudad. Además de los destrozos, las riadas amenazaban la afluencia de visitantes a las populares ferias de la localidad.

    Los desastres del "Aguaducho" o "Luco" como se denominaba a las riadas, se convirtieron en un peligro constante hasta tal punto que todos los años se producían acciones de limpieza, reparación de las puertas y el estudio de daños habituales en los edificios y comercios de la calle Mayor.

    El concejo de la ciudad decidió a mediados del siglo XVI iniciar una gran obra de ingeniera que consistía en un gran túnel que diera salida a las aguas procedentes de las tormentas sin necesidad de que éstas atravesaran la ciudad por su mismo centro. Para llevar a cabo este proyecto tan ambicioso se encargó la dirección de los trabajos al arquitecto francés Pierres Bedel, muy conocido en Aragón, el cual ya había construido el famoso acueducto de Teruel. Debido a lo costoso del proyecto el cual supuso más de un siglo de pagos, se crea una comisión formada por el concejo y las casas de Daroca en la cual se tomaban decisiones sobre la financiación de la obra y la gestión del dinero necesario.

    La Mina de Daroca es una de las construcciones más importantes de siglo XVI en Europa. Se trata de de un túnel de 600 metros de longitud, 6 de anchura y entre 2 y 8 de altura que atraviesa el cerro denominado de San Jorge.

    Dentro del túnel destaca una chimenea de ventilación que salva las presiones de la boca del túnel, zona reforzada con un tramo de bóveda construida en piedra de cantería para evitar la debilidad de la zona.

    La obra se completó con un pequeño acueducto de un solo arco apuntado que salva el paso de una acequia de datación árabe y estaba construida en piedra sillar a modo de aliviadero que encauza el agua en su tramo final antes de llegar a las inmediaciones del rio y que salvaguarda otra acequia que pasa por debajo.

    Las primeras obras comenzaron el 20 de Septiembre 1555 por ambos lados del túnel. Tras cinco años de trabajo, el 7 de Septiembre de 1560 se encontraron las dos brigadas de cavadores.

    Para poder proteger la muralla de la ciudad y dirigir las aguas hacia la boca de la Mina, se construyó un poderoso muro, llamado "la barbacana", de trescientos metros de longitud, parte del cual se conserva todavía, que sirve de apoyo a la parte posterior de la plaza de Toros.

    La mina se convirtió en un verdadero orgullo de la ciudad y en uno de los monumentos más conocidos de Daroca, al mismo nivel que el recinto amurallado o la iglesia de Santa María. Los reyes de España solían acudir a "pasear la Mina" cuando venían a visitar a Daroca, como hizo Felipe II en 1585, acompañado de toda su corte y con varias antorchas para iluminar el camino.

    La Mina de Daroca adquirió además otros usos. Servía y sigue sirviendo como verdadera ruta para el ganado, que puede ir así de la zona de pastos a la ribera del río Jiloca por un camino mucho más corto, sin necesidad de atravesar la cima del cerro de San Jorge. Durante la Guerra Civil Española, el suministro de mercancías se hacía a través de la Mina, que era atravesada por los convoyes de camiones a modo de verdadero túnel.

    La Mina de Daroca ha despertado también algunas leyendas sobre su origen o sobre alguno de sus elementos, llegando a convertirse en un símbolo verdaderamente mítico para los daroquenses, hasta tal punto que "pasar la Mina" supone algo más que un simple paseo, es un auténtico encuentro con el pasado y con la historia de la ciudad de Daroca.

Foto antigua del recinto amurallado de Daroca con la Boca del Túnel de la Mina

    La Mina de Daroca (Provincia de Zaragoza, España) es obra de Quinto Pierres Bedel, ingeniero, arquitecto y escultor francés, especialista en obras hidráulicas que disfrutó de gran prestigio en Aragón durante el reinado de Felipe II.

    La calle Mayor de Daroca era un barranco natural que funcionaba como tal cuando las lluvias eran fuertes. El fin del túnel era desviar las aguas directamente hacia el río Jiloca.

    Su construcción comenzó en 1555, acabando la perforación del túnel en 1560 y el resto de las obras dos años más tarde. Tiene una longitud de 780 varas (unos 650 metros), y una sección de 8 varas de anchura (6,7 metros) y otras tantas de altura.

    La Mina de Daroca es el túnel moderno para usos hidráulicos más antiguo de Europa y constituye una de las obras más importantes realizadas en España por este ingeniero. Se trata de una obra sobria, elegante, bien concebida y de excelente ejecución, reflejándose todo esto en el buen estado en el que se conserva.

Mina de Daroca en la provincia de Zaragoza

    También merece la pena destacar la construcción de los "qanats" o galerías subterráneas perforadas para conducir  el agua desde un pozo madre que la capta desde las capas freáticas. Sus arquitectos seguían las instrucciones de los zahoríes para detectar la localización de las aguas subterráneas.

    La longitud máxima d ela Cuenca del Ebro es de 520 kilómetros entre Peña Labra y la Isla de Buda, un territorio marítimo fluvial situado en el extremo oriental del Delta del Ebro, en el municipio tarraconense de San Jaime de Enveija. Tiene una extensión de 1.000 Has. y 5 kms, es la isla más grande de Cataluña. La isla está enclavada en el Parque Natural del Delta del Ebro, se accede con una autorización expresa. La isla es de origen aluvial formada por los sedimentos del Ebro en su desembocadura.

    En la isla de Buda se instalaron unas 40 familias en la deecada de 1940 para cultivar arroz. En la actualidad se sigue cultivando arroz, pero no vive ninguna familia.

    El río Ebro tiene una longitud de 910,5 Kms, con un curso que incluye amplios meandros. La máxima anchura del Ebro es de 270 Kms entre el Principado de Andorra y la localidad turolenses de Cantavieja.

    El Delta del Ebro o Los Alfaques tiene unos 30 kms de longitud y es uno de los pocos que hay en la costa del Mar Mediterráneo.

    La Cuenca del Ebro incluye a 18 provincias españolas y 9 CCAA. El 50% pertenece a Aragón; el 18 % a Cataluña; Navarra y Castilla-León con casi el 20 %; el 3% al País Vasco; el 1% a Cantabria, Castilla la Mancha y la Comunidad Valenciana.

    Durante la etapa de la II República (1931/1936) la CHE fue muy criticada por despilfarro, nepotismo y descontrol que afectaron a los políticos y a sus obras. La II República desvirtúa el carácter de las Confederaciones Hidrográficas. El ministro Albornoz las convierte en Mancomunidades Hidrográficas, limita su autonomía y suprime la representación de los usuarios, se retira el aval del Estado y la principal fuente de financiación. Las obras se paralizan y se restringen los servicios.

    Un decreto del 13 de junio de 1936 transfiere a la Generalitat de Cataluña los servicios referentes a aguas, obras públicas y complementarios sitos en su territorio.

    En 1936 se inaugura el Canal de Lodosa y el Embalse del Ebro se encuentra paralizado por las huelgas. La Guerra Civil Española dio paso a la disolución de las asambleas de síndicos, dejando a la Junta de Gobierno como único cauce de representación de los usuarios.

    En los años posteriores a la Guerra Civil Española la CHE entra en un período de estatalización casi absoluta. La construcción de pantanos, presas, canales y acequias permitieron la ampliación de las zonas de regadío ((unas 725.000 Has), así como el abastecimiento, distribución y saneamiento del agua de boca en 833 localidades y capitales como Zaragoza, Huesca, Pamplona, Vitoria, Logroño y Lérida.

    En realidad, las confederaciones hidrográficas son instituciones encargadas de hacer una gestión unitaria de las aguas.



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